Especuladores.

Como lo prometido es deuda, al menos para mi,  voy a explicar mi concepto sobre el especulador e insisto en que para mi, ya que he oído diversas maneras de entender la especulación y no todas malas, como es la tendencia del ciudadano de a pié. Yo soy un ciudadano de a pié en esto y en muchas otras cosas. El fundamento de la acción del especulador es comprar barato y vender caro y el objeto obtener el mayor beneficio en el menor tiempo posible, ya sabe todo el mundo que “el tiempo es oro” y en esta actividad como en ninguna otra.

Siempre hay alguna oportunidad para ejercer la especulación, concretamente hay una institución fundada para facilitar la aportación de capitales a las empresas comerciales e industriales, mediante la participación en la propiedad de las empresas comprando pequeñas fracciones de ella en documentos que llamamos acciones. Tambien se pueden comprar participaciones en la deuda de la empresa, que se llaman obligaciones, estas últimas obtienen el beneficio en porcentaje fijo sobre su valor y por el plazo al que la empresa se ha comprometido en devolver el nominal de la misma; estos últimos efectos mercantiles no se prestan a la especulación porque el beneficio es fijo y en plazo concreto. La institución se llama Bolsa de Comercio y sus operaciones quedan avaladas por los Agentes de Cambio y Bolsa. Toda la actividad de las bolsas funciona sobre expectativas de subidas y bajadas del precio de los efectos comerciales y por lo tanto es pura especulación, pero su fin conlleva un beneficio social que es el de capitalizar las empresas para facilitar su trabajo encaminado a la producción de riqueza.

Como vamos viendo, la especulación no es en sí ningún delito, si no la manera de estudiar el futuro a la vista de los signos externos de la sociedad, según se van produciendo, para formar una lógica expectativa de futuro. El que llamamos “especulador” es el individuo, que con alguna habilidad para leer aquellos signos, puede tomar conciencia, con muchas posibilidades de acertar, respecto a la evolución de la marcha de los negocios y de las preferencias de los inversores en próximos futuros y se adelanta a ellos para invertir o desinvertir capital en beneficio propio. No siempre acierta y puede perder dinero, pero si aplica una lógica libre de fantasías puede obtener más aciertos que fallos y en esa diferencia de resultados consiste su negocio. Ni que decir tiene que dentro de un mercado sin grandes sorpresas el especulador tiene una gran ventaja.

Hay especuladores que disponen de “información privilegiada” y la utilizan para prevenir negocios con ventaja sobre los demás, esto sí es delito previsto en las leyes. Otra tipo de delito es el de provocar la alteración de los precios de las cosas para obtener beneficios. Podríamos seguir con otras formas de delitos en los que apoyar situaciones de ventaja para especular. En el urbanismo desbocado que se ha estado produciendo en estos últimos años, ha existido una gran especulación, quizás no siempre delictiva pero que se ha aproximado mucho, tampoco me atrevería a decir que fuera inmoral, pero tambien se le aproxima bastante. El hecho es que ha apoyado el encarecimiento innecesario de la vivienda, ayudado por la fuerte demanda que existía.

Los promotores urbanísticos ponen sus promociones a la venta cuando aún no se han comenzado las obras, los especuladores mediante una “señal” o fianza comprometen la compra de las viviendas que consideran más fáciles de vender , “compra sobre planos”, esperan a que la vivienda esté terminada y la ponen a la venta con una plusvalía equivalente al encarecimiento normal del mercado más el mayor valor por ser las mejor orientadas o repartidas en su interior.  Los beneficios que obtienen no siempre son legales porque no consumaron la compra a su nombre y por lo tanto no tributaron como venta, ni sobre beneficios, ni sobre la renta; si no que simplemente funcionan como intermediarios sin ser comerciantes legales y los beneficios los embolsan como “dinero negro”, que así se denomina el beneficio procedente de transacciones que no tributan. La compra-venta ilegal de viviendas es imposible sin la colaboración activa o pasiva del promotor y del comprador, que al fin y al cabo son los que avalan con su nombre una operación mercantil falsa por la ocultación de parte del valor con la clara intención de tributar sólo sobre la parte declarada.

La realidad de este tipo de intervención por parte de los especuladores es el encarecimiento artificioso de la vivienda, además de la falta de tributación sobre la totalidad del bien adquirido,   cosas ambas que perjudican al bien público.

Rafael Guardiola

 

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