La columna del estudiante

Esta pregunta me la hago en nombre de los padres de gran parte de los estudiantes que todavía están en los periodos de la enseñanza secundaria obligatoria. Como siempre lo difícil no es la pregunta sino la respuesta sobre todo cuando, como en este caso, puede haber varias y todas plausibles.

En mis tiempos de estudiante también había muchachos y muchachas que estaban deseando un puesto de trabajo para abandonar los estudios; pero las circunstancias eran totalmente diferentes, vivíamos entonces una post guerra llena de privaciones en las casas de cada quien y los hijos en edad estudiantil éramos conscientes de lo importante que era poder ofrecer a nuestras familias algún dinero, aunque fuera muy poco, ya que los jovenzuelos de 15 a 18 años con muy pocos conocimientos y ninguna experiencia, no eran contemplados como trabajadores de rendimiento normal y realmente no lo eran. Tampoco ahora. Pero ahora las circunstancias son favorables para resistir, por parte de los padres, un plazo con gasto para que sus hijos puedan mejorar los conocimientos que les permitan un mañana mejor. Creo no equivocarme si digo, que para todos los padres, salvo excepciones muy especiales, este sacrificio será aceptado como una más de las obligaciones que comporta la paternidad.

No podemos contentarnos con el sacrificio económico al que me acabo de referir, sino que los padres deben arrimar el hombro con un comportamiento ejemplar y con un continuo e incansable aprecio por el sacrificio que el estudiante debe hacer para mejorar su educación. Para los padres que no han tenido la suerte de poder estudiar y están pagando con su mayor esfuerzo y bajo rendimiento económico esa carencia, creo que no hará falta que les diga que ellos deben ser los primeros en ayudar a sus hijos, dándoles ánimos y contándoles las fatigas que deben soportar para mantener su casa con hijos estudiantes , pero haciéndoles ver que todo lo dan por bien empleado si va a redundar en la mejora del futuro de sus hijos a los que tanto aman.

Todo cuanto antecede, lo tenía pensado antes de que se tuviera conciencia de que estábamos iniciando una situación caótica a causa de nuestra crisis inmobiliaria y de la financiera, que aunque importada, nos está golpeando como si fuera un martillo pilón. ¿Cómo decirle a un padre que se sacrifique por sus hijos si ya ha perdido su empleo, o está a punto de perderlo y nada le queda ya que sacrificar? ¿Me atrevería a decirles a sus hijos que ha llegado el momento de que sean ellos los que ayuden a sus padres, de la manera en que ellos, como estudiantes lo pueden hacer? ¡Pues sí! Me atrevo porque sé que los hijos en edad de estudiar pueden ofrecer a sus padres una gran ayuda, que aunque no material, se lo van a agradecer desde el interior de su alma, aunque no estén de humor para manifestarlo exteriormente. ¿Cómo? Me preguntareis. Pues estudiando con tesón y aprovechamiento, como nunca hubierais soñado que lo podríais hacer. Esta es la manera que un estudiante tiene de ayudar y honrar a su padre.

Os deseo, tanto a los padres como a sus hijos, una feliz Navidad y un año nuevo 2009.

¡Que venga con buenas notas para los hijos y trabajo estable para los padres!

 

Rafael Guardiola

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