Sobre un diagnóstico erroneo para que no sane el enfermo

Me refiero al artículo que aparece en la sección de “Opinión” en un diario de Madrid el día 24 de marzo de 2009 escrito nada menos que por el Presidente de los EEUU de América, es decir desde la cabeza del Imperio. Yo no se si un gestor debe emitir opiniones en los medios de prensa o debe gobernar directamente, yo no estoy muy seguro que escribir un artículo de opinión sea uno de los medios actuales de Gobernar. Quizás sean los residuos no deseados de la verdadera enfermedad que padece nuestra civilización. Todo el mundo está preocupado por la “crisis económica” ¿Es ese el diagnóstico clínico correcto para sanar al enfermo que estamos asistiendo? Yo pienso que no; yo afirmo que no es esa la enfermedad de nuestra sociedad globalizada de más de seis mil millones de habitantes que constituyen nuestro entorno próximo.

Hace años (1927) Ortega y Gasset escribió “La rebelión de las masas”. En varias ocasiones he podido referirme a este tema como absolutamente vigente; hoy creo que se ha completado el ciclo de todo lo analizado en aquel ensayo. El diagnostico par la enfermedad de hoy está en ese proceso que empezó a gestarse a principios del siglo XX y que hoy cumple los primeros síntomas de lo que los médicos llaman “ha hecho crisis la enfermedad”, ha aparecido la fiebre y comienzan los esputos, se manifiestan las yagas y se entumecen las articulaciones. La verdadera enfermedad de nuestro tiempo es “EL IMPERIO MAS ABSOLUTO DE LAS MASAS”, y recojo el sentido que daba Ortega a este término (claro que para eso hay que leer a Ortega y no anatematizarlo como, en este país de todos los demonios patrios, han hecho las derechas clericales y las izquierdas de todos los colores, rojas o negras). Cuando se define al “hombre masa se le asigna la principal cualidad: un hombre sin proyecto de futuro, un niño de papa que ha heredado todos los derechos y ninguna de las obligaciones, un niño que aspira a obtener lo que quiere siempre, pero sin ningún esfuerzo. Esta sociedad de masas ha ido generando unos estatus de comportamiento por los cuales ha dejado de valorarse el mérito del esfuerzo y se ha valorado la cualidad del “listillo”; con una particularidad muy grave para mí y es que tiene derecho a opinar de todo aunque no sepa de nada. Hoy es el tiempo de los audaces inútiles o de los mediocres “exaltados” por los medios de comunicación, que son el verdadero “medio” en el que se transmite la enfermedad (solo hay que oír la COPE para saber donde reside el virus de nuestro tiempo, para mayor INRI pagado y subvencionado por la institución que más presume de Ética y Moral).

Hoy el imperio de las masas de trasluce por el gobierno de los “mediocres”: posiblemente en toda la historia de la humanidad no encontraremos un gobernante más mediocre que George F. Bush (presidente del Imperio mundial desde EEUU) Pero ese no es un defecto de la propia persona porque el no se puso solo, sino de todos aquellos que hicieron posible sus cuatro años de mandato. Junto a él, en este país (el nuestro) gobernó otro de los adalides de la mediocridad: José María Aznar, como en el Vaticano gobernó otro mediocre por excelencia Juan Pablo II (que ha hundido a los posibles creyentes en la mayor de las obscuridades de fe). Yo he conocido directamente, porque me ha tocado sufrirlos a los más mediocres ensalzados por su “falta de cualidades”, ya que era la condición para ser jefe. Si miramos en el campo político la mediocridad es la tónica generalizada de todos los partidos, los del gobierno, los de la oposición, de la infra-oposición, los benditos, los que se autotitulan fuera del sistema, en fin, todos: no les salva ni la paz ni la caridad. Pero si nos pasamos al campo de los empresarios ¿cómo puede gestionarse tan absurdamente mal una riqueza y despilfarrarla haciendo “viviendas” que nadie va a habitar durante los treinta años próximos porque nadie podrá conceder el crédito de unas rentas que nadie va a ganar en esos treinta años? En fin no quiero seguir entristeciendo al personal porque la cosa es más grave de lo que nadie se piensa: ¿acaso Zapatero es más listo que Aznar, Obama más listo que Bush, Benedicto XV más que Juan Pablo II? O por el contrario la mediocridad de aquellos ha generado la mediocridad de estos y no hay forma de salir del círculo: sólo los espectadores confían (porque ya no queda más que la Esperanza (no la Aguirre) para poder dormir sin estar obsesionado con el final del túnel que nunca llega. Y nunca llegará porque nadie a diagnosticado la enfermedad: la CRISIS no es una “crisis económica” es una “crisis de conciencias, individuales y colectivas” y en tanto no se reconozca este verdadero mal el enfermo seguirá muriendo, como cada día mueren millones por culpa de los gestores de la globalización: los mediocres gestores del mundo. (Y no me he referido a los retrasados mentales que tratan de solucionar cualquier “reivindicación mediocre” mediante el tiro en la nuca o por la bomba anónima).

¿Quién soy yo para emitir juicios tan definitivos de personas tan ilustres y probos guías de los rebaños? No quiero contestar en serio para que no me tomen por profeta, pero quizás sea la voz que clama en el desierto a sabiendas de que alguien me cortará la cabeza. Quizás no sepa que sanedrín será el que lo decida si el de Herodes, Anas o Caifás, (PP, PSOE o Conferencia episcopal). Pero ustedes sigan durmiendo tranquilos porque la ley de la naturaleza mediante la evolución o lo que sea, algún día pondrá remedio aunque no l quieran los mediocres. No ceo que Obama con lo que cuenta en su artículo de opinión pueda RESOLVER NADA.

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