La otra cienaga, el pantano viejo del rio Aulencia.

En el río Aulencia, en 1945, se construyó una presa para la acumulación de agua para el suministro a los municipios de la zona. Con la construcción del embalse de Valmayor, en 1975, dejó de realizar tales funciones, que pasan a la nueva instalación que dispone para ello de una Estación de Tratamiento para el Agua Potable, ETAP. 

Durante todos estos años se han estado vertiendo lodos procedentes de la ETAP, que junto a los vertidos de aguas residuales procedentes del municipio de Colmenarejo, han dado al traste con la situación medio ambiental del pantano viejo, sus riberas y el cauce del río Aulencia, presa abajo.

Es evidente la confluencia de responsabilidades en esta lamentable situación: la Cuenca Hidrográfica del Tajo, el Canal de Isabel II, el Ayuntamiento de Colmenarejo y el de Valdemorillo, por alícuotas partes, son responsables de este desastre de consecuencias  evidentes, catastróficas.

Ahora se puede ver como tres operarios, desde hace dos meses, sacan a mano carretillas de vegetales acumulados  sobre un fondo a la vista, pues ha llegado a cubrir casi los dieciocho metros de profundidad que hay junto a la presa. Da la impresión que el crecimiento de estas masas de plantas va a más velocidad que la que pueden imprimir estos esforzados en sacar hasta la orilla lo que arrancan del fondo, con un garfio del que con un azadón han de separar cada carga. Es para verlo.

Si aquellos lodos y los vertidos incontrolados del pueblo vecino trajeron esta situación, hay que preguntarse que pasara tras el incremento de los vertidos con la ampliación de la ETAP que se está llevando a cabo.

Es lógico esperar que desde el Ayuntamiento de Valdemorillo se tome alguna iniciativa en defensa de la recuperación de este paraje y la protección de las aguas y el cauce del Aulencia. Es verdad que la ciénaga de la gestión de este Ayuntamiento puede hacerles casi imposible pensar en esto, pero es que también es responsabilidad suya: como el control urbanístico, la distribución  y el control de la calidad del agua que llega a los grifos, la deuda municipal, la pérdida del patrimonio municipal, los contratos de trabajo en fraude ley, el control de las funciones de seguridad local, las adjudicaciones de obra sin control, ….. La lista de contaminantes existentes en el pantano es sobrecogedora. La contaminación de la gestión municipal también aconseja extracciones. El garfio legal y político tendrá que ser resistente y  capaz de llegar a las raíces.

 

 

 

 

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