La noble mentira.

La mentira política, también conocida como “noble mentira”, ha sido justificada por la filosofía política desde “la República” de Platón siempre considerando a los gobernados como idiotas frente a sus gobernantes e incapaces de saber cuál es el interés público, muchas veces concebido como el interés del Estado.

Así en “la República” de Platón podemos leer ” Si alguien debe tener el privilegio de mentir, ese alguien debería ser los gobernadores del Estado y ellos , en sus quehaceres con los enemigos o con sus propios ciudadanos, estarían habilitados para mentir por el bien público” sin embargo “el que un particular engañase a los gobernantes lo consideraríamos como una falta mayor que la que pueden cometer el enfermo que miente a su médico o el educando que no dice la verdad a su maestro en relación con el estado de su cuerpo, o incluso el que no manifiesta al piloto cómo se encuentran la nave y la tripulación”. La justificación de la noble mentira sigue su desarrollo con El Príncipe de  Maquiavelo” Por tanto, un príncipe prudente no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas, cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio”,

La “noble mentira”, de Platón, ha sido analizada por autores del nivel de Nicolás Maquiavelo, Max Weber y Federico Nietzsche, y más recientemente por los profesores Carlos Blank, de la Universidad Metropolitana, UNIMET, de la Florida; y Miguel Catalán, de la Universidad Cardenal Herrera, de Valencia.

Si mentir implica el acto deliberado de engañar a otros, ello es solamente posible porque hay gente que intencionadamente se deja engañar por otros,…y añaden: “mentira y credulidad se dan la mano, hasta el punto de que cuanto mayor es una mentira más gente está dispuesta a creer en ella”.

La mentira institucional

Se ha instalado en la vida política en general, pero hay una diferencia esencial, el ciudadano ya no es como lo define Platón en La Republica o Maquiavelo en el Príncipe. El ciudadano es consciente  que le están engañando y calla porque asocia la mentira al comportamiento político al uso. No cabe la menor duda que se trata de una perversión de la realidad que se anida en el mundo sociopolítico, se asimila  con indiferencia. El/la ciudadano/a solamente reacciona cuando la mentira afecta de manera directa a sus intereses personales o económicos.

Todos/as aquellos/as ciudadanos/as que nos hemos acercado a la realidad cotidiana del gobierno municipal hemos comprobado que  algunos/as tienen un profundo conocimiento del arte de mentir, porque son mentirosos/as por naturaleza intrínseca o porque mienten deliberadamente para alcanzar metas y posiciones, pasando sobre puentes tendidos entre pilotes de pasotismo irresponsable. Desgraciadamente somos inconscientes a la hora de emitir su voto no reparando en las promesas electorales, contrastándolas con la realidad una vez finalizado su mandato. Un elevado número de ciudadanos/as de nuestro pueblo vota con indiferencia, por indicación del vecino, familiar  o amigo, sin conocer absolutamente nada de los programas electorales, sin tomar conciencia que la gestión de nuestros impuestos y que los ponerlos en manos de incapaces nos puede hipotecar la calidad de vida ciudadana.

Valdemorillo, en la actualidad, está en una penosa situación económica,

Sin recursos tangibles, para poder afrontar con tranquilidad los próximos años. Tenemos  una gestión administrativa vidriosa, amparada en el oscurantismo sistemático y  dejando a la oposición como único altavoz informativo.

Debo manifestar mi profunda preocupación ciudadana y considero que  esta inquietud debería estar compartida por aquellos ciudadanos/as sensibles a la realidad social de su pueblo. Cada vecino/a de forma consciente y responsable debe, tiene el derecho de estar debidamente informado/a de la contabilidad y del uso que se esta haciendo de nuestros impuestos y no tener la desagradable sorpresa que por una mala gestión se tengan que aportar complementos, como en la actualidad, se viene haciendo en las urbanizaciones de Valdemorillo.

La Sra. Alcaldesa ha decidido colocar los Plenos en horarios inabordables para la inmensa mayoría de los ciudadanos/as de Valdemorillo, con la intención de mantener al pueblo fuera de las fuentes de información directa, en esta ocasión el pueblo tampoco ha sabido reaccionar a tiempo exigiendo que se celebren a una hora que permita voluntariamente asistir al ciudadano. Los Srs. concejales y  las Sras. Concejalas, tanto del gobierno como de la oposición, deberían hacer rectificar esta decisión que resulta tan poco democrática.

Para terminar una frase de Mafalda “¿Por dónde hay que empujar este pueblo para llevarlo adelante?” y otra de Manolito *”Nadie pueda amasar una fortuna sin hacer harina a los demás.” Les deseo un buen día.

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