En respuesta a una invitación.

Creo que el debate sobre “ética” es un tanto anacrónico con un enfoque moderno porque hoy se ha devaluado todo. En primer lugar se han devaluado las palabras, en segundo lugar se han devaluado los conceptos que encierran esas palabras y como consecuencia de ello se han devaluado los comportamientos de las personas ante los conceptos y ante las palabras. Y eso es lo que fundamentalmente le pasa a la ETICA: parte esencial de la filosofía que afecta al conocimiento del comportamiento social.

Cuando oímos todos los días las noticias de corrupción de los políticos y la falta de comportamiento ético de los mismos, yo me “rasgo las vestiduras “  (no como los fariseos de LA Biblia, sino con un sentido más lúdico al estilo del gran Wyomin). En tiempos de la Dictadura o de la Tiranía, incluso de la Monarquía Absoluta, eso era perfectamente comprensible; pero “hoy” que hemos adquirido la categoría de “ciudadanos” gracias a la Revolución Francesa, la Independencia de América y del establecimiento de la Democracia, esas expresiones son  inadmisibles porque a los políticos los elegimos nosotros, los hacemos nosotros a nuestra imagen y semejanza, y ,en último término, les obligamos a un comportamiento determinado para votarlos o no:  la soberanía es popular.

Con lo dicho arriba sólo me queda hacer explícita la conclusión que de ello se deriva: Somos los ciudadanos los que hemos dado forma a unos comportamientos “éticos defectuosos” o hemos hecho degenerar la ética por haber invertido valores y haber emponzoñado las palabras, los conceptos y los comportamientos. Jesús Gil no fue alcalde de Marbella por “equivocación o manipulación” de las urnas, sino por la malversación de los ciudadanos que buscaban la zafiedad, el enriquecimiento de cualquier manera y la ordinariez como expresión cultural de una “Sociedad Enferma”, de valores mafiosos en el sentido más extenso de la palabra: se podía vender a tu padre si con ello obtenías una buena soldada (aunque fueran solo treinta monedas de plata).

Es la Sociedad la que no tiene la Etica, tal como tú la entiendes Jesús: empezando por una religión fundada por pescadores y gobernada hoy sobre sandalias de seda, capas de armiño, trono de oro mintiendo miserablemente a todos los incautos que creen necesario conservar el poder para implantar la Fe; seguida a corta distancia por la religión laica del marxismo que arrastra a los pobres a una revolución que enriquece a la Jerarquía del Polit-buro de tal forma que entre los diez millonarios con mayor riqueza del mundo hoy se encuentran antiguos capitostes del partido Comunista (internacional); luego vienen las Industrias Farmacéuticas, creadas para sanar las enfermedades y que dejan morir de SIDA, tuberculosis, etc. a millones de africanos con tal de no “bajar los precios de mercado” de las medicinas; les siguen los “ayatolas” y “nacionalistas revolucionarios” que siguen quemando a los herejes (disidentes) o pegándoles un tiro en la nuca o explotando una bomba entre población anónima. Ya no quiero seguir mucho más, mencionando por último a los banqueros y especuladores que, no contentos con obtener las plusvalías de hoy, nos embarcan en crisis financieras para obtener las riquezas de varias generaciones futuras.

Con todo esto quiero decir que apedrear a la “mujer adultera” (léase el político corrupto) es tanto como querer castigar al ordenanza por algo que el Decano ha hecho o dejado de hacer, que es lo más común. Los políticos son ordenanzas del sistema social en el que vivimos. En lo que respecta a Ética tienen responsabilidad mayor todos los que les contraten: es decir todos los ciudadanos que prefieren una sociedad corrupta con tal de mantener sus prebendas, aunque sean mínimas, a una sociedad participativa en la que cada uno sea juez y parte en el comportamiento ciudadano.

Como ves, Jesús, te acepto el reto pero quiero elegir mis armas y también el campo; por esto último creo que el debate que propones no deba estar limitado ni en el tiempo, ni en el espacio, ni en los participantes. Propongo que se realice de la siguiente forma:

         En un lugar público realmente y todos sabemos que la Casa de Cultura es privada, sólo para quien diga el ayuntamiento.

         El tiempo no puede limitarse a una “charla” o encuentro de media tarde.

         Los participantes deben ser sólo “ciudadanos” sin alegar sus títulos u honores de político, sacerdote, profesor, gobernante o funcionario. No excluyo la asistencia de ninguno de ellos, pero sólo a título de “ciudadano”.

Por lo demás de acuerdo: “a las diez en esta plaza y a las doce en el convento”.

MAR 

 

 

 

 

 

 

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