Me gusta la gente

La desaparición del escritor, una de las grandes voces literarias de nuestra época, uno de los símbolos principales del compromiso literario con la sociedad, se produce en un momento de reconocimiento universal a su obra y a su significado. La obra de Mario Benedetti, repleta de sentimiento colectivo, de pensamiento cordial, de voluntad comunicadora, de razón cívica, ha despertado la conciencia de nuestro tiempo. Sus libros, reeditados, prohibidos, traducidos mil veces, se han hecho canción, teatro, cine, y algunos versos suyos son ya piezas imprescindibles del lenguaje de varias generaciones.

Su prolongado periplo creativo ­que se edificó sobre el talento, la pasión, el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio. Fue un auténtico ejemplo para varias generaciones y un paradigma ineludible de la más acendrada militancia por la dignidad,  la justicia social y enseñanza  ética,  por su invariable posición frente a la vida y a la política.

Ha sido un modelo para cientos de miles de lectores, que le seguimos, le seguiremos, un ejemplo de humildad y coherencia intelectual… Mario, ¡cómo te echaremos de menos! El mundo, hoy más que nunca, necesita de gente como tu. Desde ahora, estaremos mucho más huérfanos y tu rostro quedará ligado permanentemente a esa visión literaria de la reivindicación y el amor cómplice que lo ha acompañado junto a los acontecimientos históricos de buena parte del siglo XX…

Desde el Cocodrilo de Valmayor queremos rendir un homenaje a este gran humanista y poeta defensor de la ética en su estado más puro recordándolo  con un poema que le salió de su corazón y penetró en nuestras almas. Es un canto crítico al “pasotismo intelectual” y a la incapacidad de los políticos.   Se titula. La gente que me gusta

Primero que todo: Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace…

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

– Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
– Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

– Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
– Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.
– Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
– Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
– Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.
– Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando
de alcanzar objetivos e ideas se trata.
– Me gusta la gente que trabaja por resultados.
Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Mario Benedetti

Hagamos un trato: Cuando sientas tu herida sangrar, cuando sientas tu voz sollozar, cuenta conmigo…”Hasta siempre Mario”

JGM

 

 

 

 

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