Los programas electorales

Hace algunos días que deseaba abordar el tema de los programas electorales de los que hay quien dice que son simples ardides para la pesca de votos y que, por lo tanto, son mentiras de políticos. No puedo rebatir esta consideración porque naturalmente carezco del conocimiento de las intenciones de los políticos; lo que si puedo decir es cómo lo siento yo en mi partido y cómo lo han sentido mis compañeros cuando se han visto en la necesidad de explicar a los votantes lo que proyectamos hacer en el caso de que nuestro partido llegara a ganar las elecciones. Se podrá decir que la posibilidad de convertir en actos lo que figura sólo en proyectos puede ser una pura utopía, pero puedo asegurar  que nuestro programa era el sentir de los que lo hicimos y como una necesidad de nuestro pueblo iba a ser desarrollado, hasta donde las posibilidades materiales lo hubieran permitido.

Es evidente que, al no ganar las elecciones locales, nuestro programa queda en el papel y en los discursos y no se puede aducir la veracidad de nuestra intención como prueba de nuestra lealtad a los votantes, pero así fue como lo sentimos y por lo tanto esa es nuestra verdad. El programa era extenso y muy razonado, recogíamos las necesidades de Valdemorillo y explicábamos los motivos por los que considerábamos unos proyectos prioritarios ante otros, con lo que nuestro programa tenía una gran extensión. También  se publicó  una síntesis del mismo, ya que el PSM así lo consideró conveniente seguramente pensando que el texto más largo no sería leído por muchos  ciudadanos.

Otra cuestión, que los no avezados suelen resaltar, es la  imposibilidad de poder desarrollar un programa sin hacer antes un compromiso de la capacidad del municipio para financiarlo. No voy a negar que a cualquier partido político le puede condicionar su programa, el conocimiento de  la situación de tesorería del ayuntamiento y el de sus deudas, pero también debe tenerse en cuenta que un programa no es un presupuesto económico, si no una declaración de las intenciones de lo que debería hacerse, acorde con los estados de  opinión de los ciudadanos, con sus ideas políticas y con la proyección, que objetivamente tenga el partido, respecto al desarrollo y progreso de los distintos vectores que en el futuro han de configurar el pueblo.

Por otra parte debe estimarse que los programas electorales no se hacen para un año, ni siquiera para una legislatura, por lo que la inmediatez de muchos proyectos no existe, sí la de otros y por algo hay que empezar. Unos proyectos son prioritarios  porque se refieren a los derechos básicos de los ciudadanos y otros pueden esperar mas, porque siendo muy convenientes no tienen la urgencia de los anteriores y por último hay proyectos que por sus necesidades de mucha financiación van quedando relegados en el tiempo y hasta puede ocurrir que precisamente por el paso del tiempo, no hayan sido abordados perdiendo vigencia y deban ser sustituidos por otros.

Antes de seguir con otros trabajos sobre este tema habremos de votar en las europeas. Que no falte nadie.

 

 

 

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