Elecciones Europeas, un análisis desde la Comunidad de Madrid

El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, apostó por el voto joven en el cierre de la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo para que no se repita la victoria “de la extrema derecha” que ha tenido lugar en Holanda. Zapatero criticó a la derecha española, por la que “no pasa el tiempo”, y lamentó que tenga “una confusión de conceptos”, porque “históricamente a la inquisición la llamaron Justicia y ahora a la Justicia la llaman Inquisición”. Los españoles deben demostrar “que la mayoría de España es progresista, El Secretario General de los Socialistas animó a los españoles a ir a votar por los quetrabajan por luchar de la crisis” frente a los que “nunca echan una mano”, a los que creen que “la recuperación económica va a llegar” y no “a los que todos los días dicen que cada vez las cosas van a ir a peor porque es lo que les conviene”.

Como esperaban unos resultados similares a los que se han dado, lo que más me ha llamado la atención es la movilización de la derecha en aquellas comunidades donde el Partido Popular está mojado en presuntos delitos de corrupción. Valencia y Madrid, que son caladeros consabidos del voto conservador, con índices de participación mayores a los registrados en el resto de España.

Con toda seguridad, y a la espera de la resolución judicial del caso, es muy posible que el balance que se haga desde el Partido Popular de esos datos se atenga a lo que sus líderes vienen manteniendo en defensa de los sospechosos: que todo se trata de una conspiración mediática, orquestada en contra del PP, de la que esta vez más que nunca ha sido consciente su electorado, como prueban los votos cosechados en Madrid y Valencia.

En  feudos caracterizados por su fidelidad al Partido Popular, los conservadores han incrementado su respaldo, mientras que en Cataluña y Andalucía, habitual caladero del PSOE, los socialistas han sido castigados, con la abstención o con el voto a otras formaciones políticas.

Que el electorado de derecha se movilice donde la corrupción puede involucrar a su partido y que el electorado del PSOE no tenga en cuenta ese riesgo allí donde suele prestar su apoyo al Partido Socialista, debería ser un factor de reflexión. Creo que, además de verse afectado por la crisis económica y el consiguiente desgaste en el Gobierno, el Partido Socialista no ha sabido hacer una campaña convincente y se han dejado arrastrar por la sal gruesa esparcida por Mayor Oreja para recabar el voto más “facha”. 

La derecha en las urnas es sistemática y no castiga la corrupción, la premia.

No es en el miedo a la ultraderecha donde el PSOE debe buscar sus votos. Eso no es un compromiso ni una alternativa política seria para un electorado un tanto cansado. Con una mejor gestión en el Gobierno y una campaña electoral más estimulante, el Partido Socialista no habría tenido falta de echar mano de un argumento tan pobre.

La derecha en las urnas es sistemática, inercial y no castiga la corrupción, sino que la premia. “En efecto, todo hace pensar que la corrupción da votos” desde cualquier punto de vista.  Es la perversión de una ética gris y devaluada. Sin embargo se castiga a los socialistas allí donde se han destapado casos de corrupción.  

El voto socialista, como se ha podido comprobar en Valdemorillo, se ha traducido en abstención o castigo votando al partido de Rosa Diez. Los grupos no socialistas de las municipales de Valdemorillo, salvo excepciones, han votado a la derecha. Sin embargo el voto tradicional de derechas o ignora o no tiene en cuenta la realidad del pueblo. La derecha vota por inercia y en muchos casos arrastrada por reminiscencias pasadas por desconocimiento de la realidad. ¿Cómo es posible que el ciudadano de “a pie” de Valdemorillo pueda creer  que el liberal capitalismo, puro y duro, pueda beneficiar a la clase trabajadora y a los pensionistas, único causante de esta crisis? Esta valoración va contra la razón pero…! Cuanto menos se piensa,…. se piensa muy poco….¡ 

El liberalismo de derechas potenciará necesariamente los intereses de la oligarquía más intransigente, abaratará el despido para flexibilizar el trabajo. Esta realidad no cala en la opinión pública ya que los socialistas se han dedicado a otros “menesteres”.

Desde luego en nuestro pueblo el PSOE al mirarse permanente al ombligo y usar un medio de información tendencioso y amarillo para desprestigiar a la fracción mas preparada del socialismo de Valdemorillo. Mientras la FSM esté dirigida por D. Tomas el PSOE de Madrid no se “comerá una rosca”. Lo siento profundamente por el trabajo impecable de los concejales Luís y Teresa, personas muy preparadas y con un alto sentido de la responsabilidad.

Lo acaecido al presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra es un paradigma, una forma específica de ver la realidad o las limitaciones de propuestas para la investigación futura. Este dirigente del PP ha dado a su partido una victoria electoral a pesar de ser perseguido por la Justicia y estar imputado por la Fiscalía Anticorrupción por fraude fiscal y delitos contra la Administración pública. El presunto corrupto ha  sido absuelto por los ciudadanos., que consideran que les preocupa más el paro que saber si Fabra o Camps son presuntos delincuentes.

Al parecer en la derecha  española no existe sensibilidad cívica al contrario de lo que ocurre en los países nórdicos, germanos y anglosajones que son mucho más sensibles ante la corrupción.  Según datos del instituto nacional de estadística en España hay compromiso social”, poco sensible a la corrupción que puede llegar a asimilarse como consustancial al desempeño de un cargo público.

A la derecha, la corrupción le sale gratis; no a la izquierda. Allá donde ha habido casos públicos de presunta corrupción por parte de líderes socialistas, el PSOE ha perdido votos, algo que al PP no le suele ocurrir.

El electorado de izquierdas más estricto, con la exigencia ética.

El lastre que pesa todavía sobre la izquierda tras la década de los noventa, cuando a la crisis económica se unió el desgaste del poder y casos de escándalo y corrupción.

La gente conservadora es poco critica hacia su propia ideología. No quiere cambiar su posición porque le genera incertidumbre. A la hora de votar se podría decir que el conservador aplica el dicho de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

Frente a la derecha que se resiste al cambio, la izquierda sería más dinámica y crítica, especialmente con sus propias posiciones y sus líderes políticos. La religión es un factor importante y recordemos que hay una identificación evidente entre la derecha y la cúpula eclesiástica. Y no olvidemos que el pecado se perdona, pero que en la izquierda nunca hay absolución”. Sin embargo los escándalos sexuales que tienen que ver con la moral familiar suelen castigar más a la derecha“.

“Ese juego del PP de intentar resolver en las urnas lo que hay que resolver en los tribunales le va a pasar factura a medio plazo”,  llegarán las condenas y entonces la gente no les perdonará”.

Salud.

JGM

 Quien hace de periodista tiene vocación de libre pensador. Su intención es, animar al ciudadano de Valdemorillo a votar siempre para que nadie monopolice su voto. Un voto en blanco mayoritario supone una crítica a la clase política. Qué los más veteranos: eliminar los miedos. Franco murió hace mucho. ¡Que en Paz descanse¡

 

 

 

 

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