Disculpas por la forma, que no por el fondo.

Mi compañero, y sin embargo amigo, Andrés Matas, se ha sentido especialmente molesto por el anonimato del escrito, que no puede existir nunca en estas páginas de El Cocodrilo. Totalmente de acuerdo, pero la informática causa estos desaguisados. Yo firmé mi comentario y la página lo ha hurtado. He escrito, y publicado, a lo largo de una vida profesional de mas de cincuenta años, miles (repito lo de miles) de entrevistas, artículos y reportajes en prensa, radio y televisión, algunos de cuyos medios dirigí a lo largo de mi vida. Nunca he utilizado el seudónimo. NUNCA. No voy a empezar ahora, y por eso considero de necesaria utilidad aclarar este punto.

El comentario titulado “¿Para qué esta Corporación?“, es mío, todo mío y me reafirmo en todo lo dicho y en las disculpas por la forma.

Otra cosa es la metáfora. Cuando, querido Andrés y lectores varios, un espectáculo, acontecimiento, oficina, o negocio, funciona de forma atrabiliaria, caótica, arbitraria e incluso ilegal, la vox populi afirma desde tiempos ancestrales que semejante evento “parece una casa de…”

Y nuestro Ayuntamiento, y las fuerzas vivas desde que hay memoria en este pueblo, funcionan de semejante manera, que me parece obvio repetir. Y resulta que los vecinos, mayoritariamente el casco urbano, el protegido, eso sí, continúan votando una y otra vez a semejantes gobernantes.

He publicado un comentario al articulo de Luis Chamarro, titulado “A mitad de mandato”. Ha habido justas protestas, porque la forma de expresión ha sido tal vez dura, y lo siento, pero el fondo lo reitero y amplío. Cuando la indignación te lleva a estos extremos, lo justo es pedir disculpas, y las pido a todos cuantos se hayan podido sentir afectados.

Vivimos un tiempo en que las cosas son así  (veamos Berlusconi, o gestión de la corrupción mas o menos generalizada del PP). Y resulta –ventajas de la democracia- que son los mas inútiles los que copan las listas de algunos partidos a la hora de las elecciones, tal vez porque los de arriba, a los que tampoco les sobra formación pero si caradura, no quieren a nadie que les puede hacer sombra en esto tan hermoso de la erótica del poder.

¡Cómo no indignarse cuando un personaje como el ilustrísimo señor don Francisco Coba (el titulo lo concede el cargo), se permite despachar al amigo por mí citado en mi comentario, un catedrático en ingeniería, de forma tan burda como suele!

¡Cómo no indignarse cuando te enteras que el Canal de Isabel II ha pagado religiosamente la depuradora del Cerro II y aquí, en Puentelasierra, todos nosotros estamos pagando la cuantiosa factura de la nuestra, amenazados por no se sabe cuantos males y multas de la Confederación del Tajo, según los responsables de nuestra supuesta Junta de Compensación, legalmente muerta hace muchas décadas!

¡Cómo no indignarse con ese periódico alegal, titulado La Tribuna de Valdemorillo, que es una copia exacta del diario “Arriba”, exponente de lo que fue la Prensa del Movimiento, donde todo eran loas al Caudillo y a las grandes realizaciones del régimen, y se ocultaba sistemáticamente todo lo que una prensa libre está obligada a publicar –lo bueno y lo malo- para conocimiento de los ciudadanos!

¡Cómo no indignarse ante la pasividad de los Presidentes de las Urbanizaciones, algunos de ellos travestidos luego en concejales del PP, fieles todos ellos al régimen imperante en Valdemorillo, agentes comerciales en muchos casos del Canal de Isabel II, que nos quiere meter a toda mecha unos contratos leoninos para que paguemos, nosotros, la reconversión de las redes de distribución que llevamos pagando en el recibo desde hace cuarenta años!

¡Cómo no indignarse cuando ves còmo los pueblos que nos circundan avanzan en todos los sentidos, mientras nuestro pueblo, al que queremos tanto o más que los aquí nacidos –porque nosotros elegimos venir y  ellos no-, se queda estancado y su obra insignia es una plaza de toros que se utiliza quince días al año y que encima está mal concebida y peor hecha!

¡Cómo no indignarse ante la pasividad, (por no utilizar palabras mayores y penalmente perseguibles) de los arquitectos municipales, interventores varios (que salen corriendo al mes de estar aquí) y el inefable e impertérrito Secretario!

¿Y aun pides, Andrés Matas, de cinco a diez años para arreglar este patio de Monipodio (otra metáfora)? ¿Pero cómo es posible que el pueblo, que todos nosotros, no reaccionemos, no salgamos a la calle y tomemos la Bastilla otra vez? ¡Por Dios, que esto no es democracia, que esto no es decencia, que esto no es lo que una gran mayoría de nosotros queremos!.

Para que no quepa duda, otra vez,  Álvaro López Alonso

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