El síndrome de Maripili

La ciudad de Barcelona esta celebrado este mes el primer Congreso Internacional de Liderazgo Femenino, en el marco del Programa Integral Femenino LIFE ´09, subvencionado por el Fondo Social Europeo. Ente encuentro ha tenido como objetivo difundir un nuevo paradigma de liderazgo de la mujer orientado a favorecer la emergencia del talento femenino. Mostrando las herramientas que deben utilizar las mujeres para canalizar su talento profesional y así alcanzar puestos directivos, combatiendo el llamado “Síndrome Maripili”, que hace referencia a la actitud “de sabotaje no consciente que tienen las mujeres como consecuencia del “miedo a  no complacer la expectativas del entorno”, que les impide progresar en el campo profesional y provocan su sumisión como modelo existencial. A través de estas actitudes las mujeres “envían a su hábitat un mensaje de insuficiencia,y una búsqueda de protección no verbalizada”, por el temor a “no gustar y a ser rechazadas”. Por ello, el Liderazgo Femenino es un nuevo arquetipo social que permite la emergencia del talento femenino.

Para la, profesora García Ribas, de la ESCI, el temor a “no gustar y a ser rechazada” perjudica “enormemente” la trayectoria profesional de las mujeres porque, de forma inconsciente, lanzan mensajes no verbales de insuficiencia, de infantilismo y de necesidad de protección. De este modo, la mujer profesional crea un “círculo perverso” del que no es capaz de salir, puesto que sus miedos hacen que se someta a los estereotipos masculinos, lo que provoca sentimiento de culpa y hace que se reprima y no consiga los logros que podría obtener.

¿Quien es Maripili?
Es una mujer de cualquier edad que quiere agradar a todo el mundo, que lucha para ser buena en cada uno de los papeles que le ha tocado ejercer durante su vida, aunque esto implique un desgaste extremo tanto físico como psíquico, y que se desmorona cuando recibe un mensaje de rechazo o de censura. El “Síndrome Maripili” constituye el mal de muchas mujeres profesionales que desean siempre ser buenas en todo y se obsesionan por complacer a su entorno en todo, y cumplir a la perfección su rol como profesional, de madre amantísima, esposa abnegada, amiga comprometida e hija ejemplar, aunque esto implique un desgaste extremo tanto a nivel físico y psíquico de consecuencias excepcionales.

Los hombres lentamente vamos aceptando y asumiendo la igualdad legal y real, desde un plano intelectual. Pero la masculinidad es un producto social dinámico capaz de evolucionar con el entorno, una forma de ser y de sentirse que el consenso social modifica y continuamos generando presión sobre las mujeres profesionales, que las origina miedo a ser rechazada, y causa el “Síndrome Maripili”. Esto no debe entenderse en ningún caso como normal y comprendido como natural en el camino al éxito, muchas  mujeres necesitan ayuda para canalizar esos tropezones que las desilusionan y las vuelven a lanzar hacia la obsesión de querer gustar a todos y en todo.

Sin duda, el hecho de que la mujer busque ser aceptada en todos lados también tiene un origen social, una presión que nace en una sociedad cruel, dura y estricta para con las mujeres y sus diferentes roles de  mujer, hija, esposa, madre y profesional. Por eso, deben saber que no es posible gustar a todos ni ser excelentes en todas las esferas de la vida, sino que lo normal es tener éxitos y fracasos y utilizar todo ello para crecer y perfeccionarnos, sin sentirse tan  pendientes de la opinión ajena.

JGM

 

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