Competitividad

Uno de los componentes de la economía sostenible, que tan mentada está por unos y por otros, quiero decir a favor o en contra de las medidas que se vienen tomando por el gobierno de la nación, es sin lugar a dudas la capacidad de competir en los mercados. En estos momentos de crisis es muy difícil saber si tenemos esa capacidad o no, porque los precios que hay en el mercado no son los derivados de los costos industriales, comerciales, laborales y fiscales, si no el resultado de la presión del exceso de oferta. Algunas de las ofertas que existen son consecuencia de la resistencia de las empresas a reducir sus producciones, prefiriendo perder un poco, antes que reducir la producción por debajo del volumen acostumbrado, que se fijó en otros momentos, como el ideal para obtener costos mínimos con el esfuerzo financiero posible.

Algunos de los países que parecen mas competitivos, pueden no serlo, porque sus precios no son una consecuencia lógica de sus costos, si no porque en sus lugares de origen, están siendo amparados por los estados con un proteccionismo descarado (dumping), antes que aumentar el despido de los trabajadores, con lo que sus cifras de “paro” son muy inferiores a las nuestras. Cada país decide la fórmula que considera menos perjudicial para sus intereses; pero algo hay que nos dice que su comportamiento no está dentro de la ética comprometida en el sistema de “libre mercado”. El dumping es una práctica prohibida en todos los países occidentales democráticos, para evitar una guerra de precios que acabaría con la ruina de todos.

Hay muchas fórmulas de dumping: las exportaciones subvencionadas, la reducción de aranceles para determinadas materias primas, la reducción de impuestos empresariales, la reducción de salarios y la depreciación de la moneda, caso concreto de EE.UU. Yo no creo que el intervencionismo  del estado sea ninguna práctica inmoral.

Me considero socialdemócrata y consecuentemente acepto el intervencionismo como un buen sistema de defensa de la economía nacional y por lo tanto de los empresarios y trabajadores, lo que me parece inmoral es que se esté produciendo un incumplimiento sistemático del compromiso adquirido por los países, al aceptar las normas de la OIC (OMC), de corte totalmente liberal y se estén aplicando de tapadillo las que corresponden al sistema socialdemócrata. Juguemos todos con las mismas reglas y esperemos que pase el temporal, pero sin ventajas.

Dejando aparte que, en momentos de crisis, haya que usar sistemas diferentes a los habituales, hagámoslo todos, pero veremos después los resultados, que no podrán ser otros que los mismos que se producían en los momentos cíclicos normales. Naturalmente en términos de proporcionalidad.

La competitividad no sólo se obtiene con los sistemas técnicos más modernos, si no con la aplicación de los programas de trabajo más adecuados, con la aplicación de una bien estudiada “economía de escala”, que a su vez requiere de una financiación suficiente y barata. La “economía de escala” deriva en  el volumen de producción con los menores costos, determinados por “el punto crítico” que en cada caso  e industria corresponda, por eso, en tiempos de crisis resulta casi imposible la determinación del punto crítico y las decisiones quedan al criterio personalista del que dirige, con grandes márgenes de error.

RGH

 

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