La Crisis del Capitalismo del Desastre. Europa necesita otros: Willy Brandt y Olof Palme.

Naomi Klein, en su libro La doctrina del Shock, sostiene que los gobiernos, auxiliados por ideólogos liberales, aprovechan los argumentos de crisis para liberalizar la economía y reducir el tamaño del Estado. Las políticas liberales son impopulares y las crisis hieren la resistencia ciudadana a esas reformas. Klein sostiene en su libro que la liberalización es impopular y que neoliberales como Milton Friedman, recientemente fallecido,  ansiaban el estallido de una crisis para poder implementar sus reformas sin que el pueblo oponga resistencia. Según Klein, los procesos de liberalización en las últimas décadas han seguido esta estrategia global, produciéndose en contextos de violencia política, golpes de estado, guerras y desastres naturales. La liberalización, en especial a partir de los 90 que es cuando se ha manifestado en su forma “más salvaje”).

Klein no encuentra a ningún economista que defienda la estrategia de utilizar las crisis para implementar reformas liberales, y de hecho es el Estado quién mejor suele aprovecharse de ellas para intervenir en la economía. Por otro lado, en las últimas décadas ha habido reformas liberalizadoras en casi todos los países, uno puede llegar a cualquier conclusión si selecciona los países “adecuados”. Tomando también estadísticas globales, la pobreza se ha redujo notablemente desde los 90 y produjo una fuerte correlación entre libertad económica y baja pobreza y desempleo.

La verdad, tenía la intención de leer algún día su libro No Logo: el Poder de las Marcas, de Ediciones Paidós 2002 que ya he comprado, pero viendo como las gasta Klein en su libro La doctrina del Shock, creo que voy a renunciar a leerlo. No dudo que contendrá datos ciertos sobre el dudoso comportamiento de varias corporaciones, el problema es que sabiendo la ligereza con la que maneja los datos y los hechos sería imposible separar el grano de la paja. El objetivo Klein consiste en analizar y documentar las primeras fases de resistencia al dominio empresarial y explicar el conjunto de condiciones económicas y culturales que han dado origen a dicha resistencia. Su hipótesis básica es que a medida que la gente conoce la verdad sobre las prácticas empresariales, su oposición a las mismas aumenta. Por lo tanto, en la medida en que esta obra descubre y difunde dichas prácticas, la autora puede llegar a considerarla como uno de los factores que estimule dicho rechazo.

Murray Rothbard considera que una situación de crisis es potencialmente ideal para un cambio de sistema social. En “For a New Liberty”, a disposición de cualquier lector  y gratis en la web http://mises.org/rothbard/foranewlb.pdf. Después de hojearlo ligeramente, Rothbard señala: “para que tenga lugar un cambio social radical, una mudanza a un sistema social distinto,  debe haber una situación critica, una quiebra del sistema existente que llame a una búsqueda de soluciones alternativas”.

El principal problema con la tesis de Klein y la propuesta de Rothbard es que la historia demuestra que el Estado se engrandece durante las crisis, se introducen medidas intervencionistas excepcionales que nunca se hubiera aprobado en períodos de normalidad y que luego son muy difíciles de suprimir. Naomi Klein cuyo principal campo de estudio es la irracionalidad de los votantes, tiene una interesante hipótesis: las malas ideas producen peores políticas, las peores políticas producen un menor crecimiento económico, y un menor crecimiento económico produce fatales ideas. Es un círculo que a veces solo la suerte puede romper.

Klein explica que, en el plano individual, un incremento de la renta personal, que no es igual que un nivel de renta más alto, se traduce en un mayor conocimiento económico. Los pobres que ven crecer su riqueza, como los inmigrantes, tienen de media más conocimientos económicos que los ricos cuyas rentas disminuyen. Este fenómeno se debe, presumiblemente, a que las personas que ven crecer su renta experimentan el proceso de creación de riqueza del mercado y aprenden de comportamientos económicos sanos.

Klein sostiene que la conexión entre empobrecimiento y malas ideas  no es lógica, como no lo es abrazar ideas contraproducentes solo porque las condiciones están empeorando, pero la gente lo hace igualmente. Quizás la mejor explicación es que debemos evitar un Gobierno agresivo cuando son buenos tiempos, pero durante una crisis tenemos que enseñar a nuestros enemigos una lección en lugar de perder el tiempo cavilando contemplativamente sobre la causas de la crisis. Creo sinceramente que es lo que me dicta mi razón que al parecer no coincide con la idea del partido que gobierna que se define socialista.

No vislumbro demasiada  esperanza para la revolución liberal en tiempos de crisis. Los titulares se limitan a anunciar nacionalizaciones, garantías estatales de depósitos, más creación artificial de dinero… y las ideas liberales, dejar que el mercado sanee a la banca casi la única culpable de las malas inversiones hechas durante la burbuja inmobiliaria y fuertemente especulativa dejando dinero que difícilmente podrían recuperar y lo mas fuerte es que correspondía al monto de los ahorradores.

Quizás cuando pase la tormenta crezca el interés por esta doctrina visto que es la única que tiene una explicación coherente de las causas de la crisis, explicación que está siendo ampliamente reivindicada. Pero, hoy por hoy, el estatismo sigue siendo el mejor amigo de las crisis.

JGM

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