Respeto a la Institución

Repetidas veces hemos oído a nuestra Alcaldesa pedir en el Pleno que tengamos respeto a la Institución, respeto a sus pilares y respeto a los funcionarios. Normalmente ha sucedido cuando la Oposición, en especial el PSOE o PIVALDE, acusan a unos y a otros de no cumplir con su deber, de hacer informes que no dicen nada o de presentar unas cuentas con unos criterios que según la oposición no son correctos o de dar licencias incorrectas.
Cualquiera que se precie entiende que un país o un pueblo necesita tener un grupo de personas que les gobierne, es decir,  que regule las actuaciones entre unos y otros para que la convivencia sea medianamente apacible y si es posible benefactora, que potencie las actitudes de todo el mundo de forma que entre todos podamos vivir mejor. No digo ya que fuéramos capaces de ayudarnos en esa lucha por la vida y la supervivencia. Como decía aquel jugador de mus que siempre perdía y en una ocasión hablando con un amigo de las bondades de este juego le decía que era maravilloso. El amigo le pregunta ¿Y que pasa cuando ganas? Y por respuesta le dice: “Bueno, eso, eso debe ser la “releche”. Aquí, lo mismo.

Vamos a lo que vamos: Discuto con mi amigo, al que a veces no entiendo, sobre lo que es respeto a la Institución. Yo respeto a la Institución, a sus Pilares y a sus Funcionarios. Sin embargo, cuando yo les planteo un problema que ha pasado por los Juzgados, como es el tema de la ocupación de terrenos de uso público en la calle Flor de los Almendros de Mojadillas, por unos vecinos sin escrúpulos, veo que se llaman andanas, todos: El Señor Arquitecto municipal. El Señor Secretario, el Señor Interventor Accidental, el Concejal de Urbanizaciones, el Concejal de Urbanismo y la Señora Alcaldesa. Yo me pregunto es faltar al respeto denunciar esto en un medio como este. Yo me pregunto ¿Qué respeto tiene la Institución y sus representantes  de cualquier nivel con nosotros, con los vecinos de Mojadillas, con los vecinos del pueblo o con las personas que quieran venir a visitarnos y no puedan utilizar los aparcamientos de uso público por que hay unos señores que se los han apropiado.

Sinceramente, uno está convencido de que hay que respetar a la Institución, en este caso representada por la Señora Alcaldesa y uno puede pensar que los pilares son los concejales, por que los funcionarios, lisa y llanamente son trabajadores por cuenta ajena y naturalmente también  hay que respetarlos. ¿Cómo la Institución permite que los Funcionarios hagan lo que les de la gana?  Yo no quiero ser mal pensado, pero después de once años, les aseguro que se me ocurren ideas muy peregrinas.

¿Creen ustedes que me impaciento demasiado? Después de haber soportado once años y pico, este ninguneo y movimiento de papeles de un lado a otro, sin más resultado que el haber conseguido que se abriera un expediente urbanístico el año pasado y a estas alturas nadie sabe donde ni como está.

Si hablamos de la situación, en términos de legalidad, en que se encuentran las urbanizaciones de Valdemorillo. ¿Alguien cree que se puede mantener para siempre un abandono como el que aquí tenemos? El mantenimiento de esta situación solo es posible si la Institución se olvida olímpicamente de la mitad de los vecinos del pueblo, que es lo que ocurre. Hay otra razón más: La apatía que tienen los vecinos afectados. En cualquier caso siempre es un fallo de la Institución, de esa Institución a la que hay que respetar.

En la Misa de la Candelaria, había algunos bancos reservados a las autoridades. Los dos primeros bancos se llenaron con la Señora Alcaldesa y algunos Concejales. El Juez de Paz, el mayor de todos ellos, un Señor de edad avanzada, bastante mayor que todos ellos, se quedó sin asiento. Parece ser que llegó tarde y ese caso no está previsto en el protocolo y ya se sabe “el que llega tarde ni oye Misa ni come carne”. Seguramente solo fue un despiste sin más consecuencia que un mal entendido.
No se si fue Séneca, para el caso es lo mismo, tenía tanto respeto por la Institución que , como se lo pidieron, se envenenó con cicuta y se cortó las venas para demostrar ese respeto. Yo no soy Séneca. Mala suerte.

Cada uno que piense lo que quiera. Yo quiero tener respeto a la Institución, a sus pilares y a los funcionarios, pero me lo ponen muy difícil. Además, quiero que se dejen de tomarnos el pelo.

Pasadlo bien.

Andrés Matas

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