Leña con los pinos

Vecinos sobresaltados han reclamado explicaciones sobre la barbaridad perpetrada en la Plaza de la Constitución de Valdemorillo. Los hermosos pinos que daban el último aire serrano a este maltratado casco urbano han sido talados. Para la venta publicitaria de las obras puestas en marcha con el Plan Prisma se ha instalado un cartel de proporciones similares a la aberración puesta en marcha, la dilapidación de casi millon y medio de euros en unas obras  proyectadas desde el populismo depredador y ajeno a las necesidades del municipio: Arreglo de los  colectores generales, mejora de accesos a los centros de urbanos del municipio, adecuación de las depuradoras de las urbanizaciones, mejora de los servicios generales en las urbanizaciones,…

Mientras se manipula con la pretendida recuperación de la fisonomía del casco antiguo los mismos responsables municipales, políticos y técnicos, consienten que en las traseras de esta núcleo en redecoración  la construcción de aberrantes edificios de estética  absolutamente ajena a las previsiones urbanísticas vigentes, a la tipología  serrana tan cacareada por la alcaldesa. Construcciones que superan la edificabilidad  autorizada en las normas subsidiarías, para vergüenza y negocio de promotores, técnicos municipales, concejales y alcaldesa.

Como si de una broma se tratara se ha colocado un monumental cartel sobre las únicas plazas de los taxis y de minusválidos que había previstas en el centro urbano. Solo un poco de atención hubiera permitido que esta maniobra publicitaria hubiera sido compatible con mantener estos espacios ahora inhabilitados. Varios carteles como el instalado unidos en semicírculo, delante de las aberraciones constructivas que se ha ido levantando, permitiendo, en la Plaza de la Constitución, permitiría pintar sobre ellos otra fisonomía, a modo de escenario como el ideado por los vecinos de Villar del Río en Bienvenido Mister Marshall. Eso sí, dejando libre acceso a los cajeros de los bancos, que los tiempos han cambiado.

El desguace de los singulares ejemplares de pino piñonero que se han convertido en leña, se ha  justificado en la escasa  fijación al terreno de estos árboles, según la observación “de las raíces” al comenzar a levantar el solado de la plaza. Todo un lujo argumental de los “técnicos ambientales”, puede que municipales, puede que de otro origen administrativo no identificado. La realidad final es que ya son leña, que nadie ha explicado donde ha ido a parar. Si se ha llevado a vertedero, si se ha sorteado, regalado o subastado entre empresas locales interesadas en estas materias energéticas. Por otra parte, es leña lo que falta por repartir, leña argumental por parte de los responsables políticos que se enteran de muchas cuestiones en el viaje de fin de mes a cobrar la soldada municipal. Aunque algunos ni eso, que viven en Madrid, y viajan tanto que precisan de un GPS (Grupo Progresista Sometido) para recordar donde está Valdemorillo.

M21

 

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