Ser o no ser

Afirma Jesús González  que las ofertas políticas tradicionales están agotadas.  Que para los políticos los pueblos son sólo objetivos lucrativos y que nada tienen que ofrecer para solucionar los múltiples problemas que se han hecho evidentes con la crisis que nos está agotando el poco aguante que normalmente tenemos. Ni siquiera son capaces, los políticos, de analizar las causas que nos llevaron a la actual situación: parálisis del consumo, del crédito y consecuentemente del trabajo. La prudencia puede resultar en algunos casos imprudente.

Todo no es atendible al mismo tiempo. La gran preocupación que ha mostrado el Gobierno, hasta la fecha, ha sido reducir en lo posible la quiebra económica de quien ha perdido su trabajo; la del mayor partido de la oposición, el Partido Popular, se ha limitado a acuciar al gobierno para que tome medidas “impopulares”, es decir, que empeore la suerte de los trabajadores sin trabajo y de los que están trabajando también, para crearle los problemas sociales que necesitan, para conseguir la dimisión del Presidente del Gobierno, antes de que la corrupción del partido de la oposición acabe con las hipotéticas ventajas que están anunciando los sondeos sobre preferencias de voto. ¿Son las posturas de ambos partidos igualmente interesadas? Yo no sabría decir si igual o desigual, pero para mí, por mucha ventaja electoral que se consiga con las medidas del Gobierno, hay una cuestión objetiva, está defendiendo la supervivencia de los trabajadores que han perdido su subsidio por agotamiento del plazo de paro.  Este gasto del Estado no es tanto que haya que considerarlo fundamento del déficit público.

No obstante, estamos de acuerdo en que faltan algunas medidas para que los empresarios puedan contratar trabajadores con menor costo para caso de posterior despido. Algo así como confianza de futuro. Pero el verdadero problema no está en la facilidad de contratación y despido barato, si no en conseguir dar la vuelta del pesimismo consumista, para volver al consumo habitual, cosa que de momento parece muy complicado, porque faltan los consumos de los parados, pero dejando aparte este sector, muy importante por cierto, queda el de los trabajadores y empresarios que continúan en una línea casi normal, que no llegaría a la normalidad anterior pero mejoraría con su gasto, en vez de su ahorro pesimista, a la necesidad de contratación de más mano de obra. Esto es lo que está impidiendo la postura derrotista del Partido Popular.

El otro pesimismo, el de la falta de confianza en la honradez de los políticos, de la que sólo son culpables los políticos que se saltan las leyes con la mayor desvergüenza del mundo, debería llevar a los políticos honrados a declarar una acción de limpieza de los otros, en lugar de tratar de taparlos y protegerlos, con el evidente error de defender el prestigio del partido. Pues no. El partido se defiende siendo el mismo partido el que vigile a sus afiliados, sobre todo con cargos públicos o institucionales y destituyéndolos sobre la marcha, antes de que se entere nadie, que después vendrá la información pública del por qué.  Es duro tener que reconocer que los que creíamos amigos honrados no lo son y tenemos que proceder sobre ellos, pero si no lo hacemos, pareceremos todos hijos de la misma camada y eso si es verdaderamente duro, injusto e intolerable.

El señor Rajoy hace, en sus comparecencias públicas, manifestaciones de lucha contra la corrupción, pero cuando le llega el momento de cumplir con sus postulados, titubea y retrasa la acción perjudicando su propio prestigio y la verdadera justicia. Tampoco resulta esto muy confiable, si no todo lo contrario.

Los partidos independientes no quieren depender de las disciplinas de los que detentan las ideologías más comunes. Seguramente porque no las comparten, pero tampoco se distinguen por crear otras nuevas más ajustadas a la ética, porque seguramente no es este su objetivo, si no el que creemos casi todos de que pretenden conseguir pequeñas parcelas de poder con objetivos mas interesados  y personales. No obstante ha habido en nuestra historia personajes muy importantes que crearon partidos independientes que aún se recuerdan por lo ajustado de sus ideales. Me vienen a la memoria Joaquín Costa y recientemente José Antonio Labordeta.

RGH

 

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