El progreso que falló en Valdemorillo

Como todos los artículos de opinión del profesor Jesús González, dan mucho que pensar, por lo que además de mi comentario sobre lo necesario, que ya apareció en su día, me he tomado algún tiempo para madurar una explicación entendible sobre el tema que nos ocupa. Siempre he estado convencido que las urbanizaciones han podido traer una revitalización de la economía de Valdemorillo, de la que voy a hablar después que exprese mi opinión sobre si, junto con la hipotética revitalización, han podido aportar la necesaria cohesión social para que el pueblo pueda considerarse tal, en vez de un simple conglomerado de viviendas que sirvan de habitación de descanso para domingueros.

Cuando Valdemorillo tenía 5000 habitantes las viviendas de las urbanizaciones, separadas del casco urbano, eran realmente refugio de familias que, huyendo de la gran ciudad, venían a descansar de las preocupaciones de la vida laboral y social y se encerraban en sus parcelas, manteniendo una cierta relación con los tres o cuatro vecinos más próximos a su casa, pero no se proponían como elementos cohesionados con los problemas del pueblo, del que se sentían alejados , sin más compromiso que pagar el IBI y la tasa de basuras. Los promotores urbanizadores, una vez vendidas las parcelas, con gran parte de ellas en espacios a medio urbanizar o mal acabadas, se retiraban en situación fingida, o no, de posible quiebra, situación  que el Ayuntamiento daba por buena, con lo que  estaba propiciando con su aceptación una realidad muy confusa, situación en la que junto con la propiedad de las parcelas, los compradores heredaban de los promotores la responsabilidad de la terminación, o en su caso, de la mejora de la urbanización hasta alcanzar las cotas aprobadas de los proyectos. Mientras tanto la conservación, por contrato de compra, quedaba  de cuenta de los compradores, sin establecer el plazo de compromiso que se atribuía por Ley. El Ayuntamiento, en vez de aclarar las condiciones del compromiso, que a todas luces era consecuencia de su permisividad culpable con los promotores, defendía su independencia de las irregularidades, negando su responsabilidad, al aceptar la recepción de aquellas urbanizaciones sin acabar o mal acabadas, como si estuvieran impecables, con arreglo a proyecto  y cargando el peso legal y económico sobre los vecinos que compraban de buena fe y que en realidad habían sido engañados por los promotores con la complicidad municipal.

Los vecinos de las urbanizaciones llevan 40 años sosteniendo con su dinero la conservación, la seguridad, la terminación, los servicios y las mejoras introducidas en las obras de urbanización, con lo que aparentemente el Ayuntamiento podía haber mantenido el equilibrio económico municipal, gracias a la injusticia de que los vecinos están sometidos  a una doble imposición. No obstante, las sucesivas alcaldías, considerando que la situación injusta podía ser mantenida indefinidamente, no atendiweron su compromiso legal y se dedicó en los presupuestos anuales cantidades considerables a otras inversiones que, aunque fueran importantes, no tenían la obligación primaria a que estoy aludiendo. Estos gastos de compromiso secundario han llevado al Ayuntamiento a una situación económica  extremadamente delicada, según demuestra cada Pleno el portavoz del grupo municipal socialista, dejando sin resolver el grave problema de las urbanizaciones. Este mismo grupo, apoyado por casi toda la oposición, solicitó en un rasgo de gran solidaridad y generosidad con el Ayuntamiento la creación de una comisión mixta para resolver esta cuestión, que ahora se ha vuelto además muy delicada porque los vecinos han comprendido, por fin, la injusticia que se está cometiendo con ellos. Existe jurisprudencia al efecto que pueden encontrar en el  apartado de esta web con el nombre de DOCUMENTOS. La comisión solicitada y aprobada en el Pleno después de un año aún no ha sido convocada, lo que parece que el Ayuntamiento sigue con la cabeza bajo el ala.

La revitalización se notó mucho en los años posteriores a 1990, ya que antes estuvieron las urbanizaciones desvalorizadas durante mucho tiempo, en que nadie compraba, pero la cosa cambió y hoy tenemos un censo de 11000 habitantes del que mas del 50% reside en ellas, siendo la crisis actual la que se está notando mucho más, por el empecinamiento de este municipio en dedicar toda su actividad a la industria de la construcción, cuya historia ya todos conocen. Ya lo he dicho con anterioridad, en varios escritos, que las urbanizaciones son formas de vivir muy agradables, pero muy caras y se nota mucho más cuando constatamos que el Ayuntamiento para poder hacer algunas cosillas en el casco deja de atender sus obligaciones básicas en las urbanizaciones. No sería malo que aprendiera la Alcaldía que no se pueden hacer más urbanizaciones, si previamente no tiene un proyecto presupuestario que sea capaz de soportar sus obligaciones. Ahora ya no queda más remedio que atender las que hay, cosa que estoy convencido que llevará unos cuántos años antes que pueda equilibrar las cuentas, siempre que atienda sus obligaciones. En caso contrario la quiebra municipal revolotea sobre Valdemorillo, por eso es tan importante la reclamada Comisión de Estudio y Debate urgentemente.

 

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