Valdemorillo, un problema Entrega 3

Sin rumbo ni control
La actividad municipal hasta finales de 2003  estuvo acompañada por  las tensiones propias de las expectativas creadas tanto para los que pensaban colocarse en el Ayuntamiento, como por los que veían en peligro sus puestos de trabajo. La estructura de la plantilla era desmesurada y desequilibrada para las necesidades del municipio, entonces mucho más que ahora. Igualmente, determinados servicios contratados fueron comprometidos desde el equipo de gobierno con la falta de rigor que era de prever, tras lo conocido en la campaña electoral y comprobada en la gestión posterior (20).

La falta de una estrategia política frente a la situación de gobierno aceptada hizo imposible incidir en la cesión absoluta que desde la alcaldía se hizo a favor de “un nuevo partido político, el tripartito”, que era como debería entenderse la nueva situación en palabras del regidor, Secretario General de la Agrupación Socialista de Valdemorillo en la reunión informal con afiliados celebrada el  8 de julio de 2003, para informar del acuerdo de gobierno que habían alcanzado.

Respecto a la coordinación política de la agrupación socialista con el Grupo Municipal se propuso, en la Ejecutiva del  4-7-2003,   que los afiliados tuvieran la oportunidad de “desahogarse” de manera que no intervinieran en los plenos, a lo que el acalde, Luís García, manifestó “que no era partidario de hacer muchas reuniones”, “que hay que hacer cosas, pero también hay que pensar que tenemos vida privada, por lo cual, no se pueden hacer tantas cosas”. A la vista del listado de prioridades establecidas en las sesiones de coordinación política e institucional había motivos para estar preocupados desde fuera. Aunque esto lo intuyéramos, lo conocimos tiempo después. Era evidente que existía otro nivel de tomas de decisiones, que debía ser la Comisión de Gobierno, que como el anterior y posterior gobierno de Pilar López Partida tampoco hacía públicas las actas de sus sesiones. El posterior acceso a estos documentos demostró que temas importantes no habían sido tratados ni acordados en ese órgano (21).

En paralelo con el proyecto de comunicación municipal, ya abordado en entrega anterior, tuvo lugar un intento, fallido,  para incorporar, a la ejecutiva municipal  “otro profesional”  para que se hiciera cargo de la publicación “La Rosa”.En realidad se pretendía dar cabida, por la puerta de atrás, a un representante de los intereses de los que habían quedado apeados en el proyecto inicial del Partido Popular  y controlar que no hubiera una información cierta y responsable con los resultados de la gestión y el papel que pudiera llevar a cabo la oposición (22).

Viaje a la casa madre
La necesaria puesta en relación con la FSM llevo a provocar un encuentro entre la Ejecutiva Local y la Secretaria de Organización regional, con Antonio Romero. Se celebró el 13-11-2003  en la sede que transitoriamente tuvo la FSM en la carrera de San Jerónimo, antes de  llegar a Miguel Fleta. Aquel acto protocolario  dio la oportunidad de aclarar algunos malentendidos que se arrastraban de lo ocurrido en la Agrupación de Majadahonda en el 2002, y de las causas de la situación de la agrupación de Valdemorillo en esos momentos (23).

Hay que reconocer que el trallazo moral que supuso el tamayazo y la pérdida de las elecciones en octubre de 2003 tenía a toda la organización moralmente noqueada. La brutal crisis política no tuvo una respuesta interna proporcionada. Se perdió la oportunidad de depurar las responsabilidades políticas de quienes apostaron por acuerdos con la fracción que hasta entonces había mercadeado en el interno del partido y cuyas vinculaciones con despachos de intereses  no podían pasar desapercibidas.  Ni la cercanía de las elecciones generales de Marzo de 2004 era excusa suficiente para no haber llevado a cabo aquella necesaria catarsis en la FSM. Aún así, era evidente que la organización  se movía, aunque  no sabíamos hacia donde. En lo que se refería a Valdemorillo  algunos reflexionamos entonces  sobre hacia donde no queríamos que se dirigiera.

La falta de rigor en la gestión municipal que se apreciaba, como la no disposición interna a cubrir con los preceptos estatutarios por el Alcalde y el Grupo municipal  obligó a mantener una expectante paciencia y una metódica recogida de datos con los que poder requerir ayuda a la FSM. Esto hubo que hacerlo finalmente y desde ese momento se estableció otro tipo de relación política  plagada  de encuentros como de información documentada. Todo ello ha  reportado muy escasos rendimientos políticos hasta el día de hoy (24).

 

Anexo 20: Varios contratos

http://www.cocodrilodevalmayor.com/files/Valdemorillo,%20un%20problema%20entrega%203%20Anexo-20.pdf

Anexo 21: Urgencias  socialistas

 http://www.cocodrilodevalmayor.com/files/Valdemorillo,%20un%20problema%20entrega%203%20%20Anexo%2021.pdf

Anexo 22: Sobre Carlos Fernández Moreno

http://www.cocodrilodevalmayor.com/files/Valdemorillo,%20un%20problema%20%20Entrega%203%20%20Anexo-22.pdf

Anexo 23: Datos trayectoria Luis Chamarro

http://www.cocodrilodevalmayor.com/files/Valdemorillo,%20un%20problema%20entrega%203%20%20Anexo%2023.pdf

Anexo 24: Datos sobre la situación política de Valdemorillo

http://www.cocodrilodevalmayor.com/files/Valdemorillo,%20un%20problema%20entrega%203%20%20Anexo%2024.pdf

 

 

 

 

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