Hacer normal lo que a nivel de calle es un sentimiento espontáneo y natural.

El éxito de la selección nacional de fútbol en el Mundial, la mejor del mundo, ha hecho que la bandera de España haya tomado las calles de casi todo el país y luzca más allá de las connotaciones ideológicas que ha podido conllevar su uso.

Este acontecimiento sociológico ha hecho despertar el sentido simbólico de la bandera por encima de tendencias ideológicas, dejando de ser un símbolo de la derecha para transformarse en algo cotidiano de todos, como en su momento ocurrió en otros países europeos.

La bandera de la segunda republica debe ser una referencia ideológica únicamente para aquellos que se sienten republicanos, teniendo en cuenta que la primera republica también fue roja y amarilla.

 Monumentos, balcones particulares, empresas, taxis y vehículos de todo tipo han sido engalanados con la enseña nacional para expresar el apoyo a la selección y a la exaltación del compromiso, el trabajo en equipo, la sencillez y la solidaridad. Una lección que debemos digerir lentamente todos y muy especialmente la clase política cada vez mas alejada del pueblo.

La regularidad con la que se está haciendo uso de la bandera española “en un momento de enorme alegría como el actual” debería ser algo normal, en un Estado en el que portar la bandera de todos los españoles ha representado un sentimiento sectario. Por vez primera en décadas, se pueden ver algunas banderas españolas en las ventanas y a algún transeúnte vestido con la camiseta de la selección española, todo un acontecimiento que se consideraría normal en cualquier Estado democrático de nuestro entorno.

Dos monumentos simbólicos de Madrid, la Cibeles y Neptuno, que lucen desde ayer banderas anudadas a sus cervices y cubriendo sus espaldas a modo de capa, recibirán el lunes a los integrantes del combinado nacional en el homenaje en las calles madrileñas a los campeones del mundo.

El Partido Popular ha desplegado en su sede nacional una bandera de grandes dimensiones en la que se puede leer “Felicidades, España”. Lo mismo debería hacer el PSOE. Hay que hacer patente la normalidad de un fenómeno sociológico espontáneo que ha desbordado cualquier previsión. Destacar la normalidad con la que la bandera española ha salido a la calle de manera espontánea de forma masiva ante la “proeza” de los jugadores de la selección.

JGM

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