Peter, Santiago y Murphy

El proceso de las primarias del PSM obligaba a dejar pasar unas semanas de reposo y observación serena del campo de actuación, el interno y el externo. Hoy todavía estamos a la espera de conocer y poder valorar las iniciativas federales en cuanto a lo que la organización se refiere.

En nuestro entorno madrileño ya comenzamos a conocer la apuesta electoral que hace la Ejecutiva Regional. Del proceso de conformación y contenidos del programa electoral es de suponer que no tardarán en dar pistas sobre lo que poder opinar y proponer.

La caída de la expectación  informativa tras la tormenta mediática generada por las primarias era previsible. Al margen de la apuesta que cada cual hubiera realizado, dado el clima previo y la tensión generada, era evidente que el que ganara tenía que haber aprovechado la ola y haber arrastrado a los medios tras de sí, agrupación por agrupación, primero donde los resultados hubieran sido peores para el elegido, para haber  hecho de la diferencia virtud organizativa y electoral. Para haber andado hacia los perdedores y sumar a un proyecto colectivo, participativo, a todos los que tuvieran fuerzas para mirar más allá de la derrota. De esa manera se hubiera facilitado la convivencia de cara a los momentos previos al proceso de conformación de equipos y programas, en lugar de listas y promesas no asumibles y peor defendibles ante la ciudadanía. Era el momento de evitar un cierre en falso de una fractura orgánica que pudiera complicarse en cualquier momento.

Hemos quedado a los pies de los medios, de sus encastrados opinantes, sobre lo que se hizo y sobre dos cuestiones que solo han recalcado en las tres semanas pasadas. No se nos ha visto y se han producido, por eso lo dicen, decisiones excluyentes. Tres semanas de espeso silencio solo roto con motivo del encuentro entre Castro y Gómez y ahora con el Comité Electoral nombrado. Ahí estamos.

Hace cuatro años, en el 2006, a estas alturas del ejercicio político  se  habían cubierto unos objetivos de movilización, con el Imagina Madrid, realmente importantes. Véase el informe de gestión de ese año. Las comparaciones pueden ser odiosas pero sirven para situarnos. Miremos hacia atrás en lo que va de 2010 y que no cunda el desánimo.  La comparativa  de la repercusión de la gestión del PSM en las diferentes agrupaciones municipales daría para un obligado estudio sociológico u orgánico, caso a caso y relacionados por áreas de concurrencia y obligada coordinación política.

En lo que respecta a esta nuestra localidad, Valdemorillo, ya hemos contado algunas cosas. Estamos ahora en la previa de decidir como nos presentamos a los vecinos. Por lo menos una buena parte de afiliados y simpatizantes tenemos esta preocupación, vinculada a ocho años de milimétrico control de una situación institucional de corrupción urbanística organizada de la que se ha dado cuenta al PSM y de la que la Ejecutiva Regional no quiere saber nada. Una realidad local, como muchas, en la que la gestión diaria ha supuesto una pérdida de calidad de vida y de recursos por parte de todos los vecinos y a la que se han ido ofreciendo propuestas por parte del Grupo Municipal, aún sin contar, pese a solicitarse, con asesoramiento alguno de parte del PSM: ni en temas de economía, ni de urbanismo, ni de medio ambiente, ni transporte, ni de sanidad, ni de presupuestos, ni ante el Tribunal de Cuentas. Arrancando de una situación de contracampaña pública llevada a cabo por afiliados que han colaborado y colaboran con la actual gobernanta pepera, algunos imputados en las denuncias que contra la regidora hay en los juzgados. Gómez, Rollan, García, Elvira, Alcalá, Carmona, Méndez, Sotillos, Pajín y la Comisión Federal de Garantías han tenido y tienen toda la información desde el 2007. A ellos les corresponde todavía hacer lo que hasta ahora nos han negado.

Dentro de dos meses, de seis, de dos años, en el 2015, salvo infortunios vitales, estaremos entre y junto a nuestros vecinos, simpatizantes y votantes. Esta crisis va para muy largo, los juzgados son lentos pero  la paciencia de algunos es vietnamita. Ahí estaremos.

Por qué lo del titulo. Lo  de Peter, el del principio y su idea de que, en muchos casos,   cargos públicos y profesionales han sido promocionados a su nivel de incompetencia. Lo de Santiago, por Ramón y Cajal, por sus manifestaciones sobre  la conveniencia de que los ciudadanos  ingresen y actúen en los partidos políticos  para desintoxicar en lo posible a sus dirigentes. Lo de Murphy, otro principio, según el que, por mas que te lo propongas, siempre acaba por complicarse una situación, por mala que ya sea.

LCH            

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