La visión política de los concejales socialistas (1)

¿Por donde comenzaríais vuestra reflexión?
 
Luís Herranz LH.-
Sí, ya casi han pasado los cuatro años, entre las previas y lo que va de mandato y  ahora vemos los primeros meses de esta andadura con cierta nostalgia. No porque estemos pensando o nos gustaría volver a comenzar, sino porque pensamos en aquello del chiste, “virgencita que me quede como estoy”.
Cuando a los problemas, problemas, no se les da solución la situación se irá deteriorando de forma acelerada hasta llegar a situaciones totalmente insostenibles. Esta es una de las razones de esta nostalgia, de nuestro ánimo.  Otra, que también lo es, es que hoy en día somos mucho más conscientes de que la situación que veíamos era mucho más idílica de la realidad. Aquello de que ojos que no ven  corazón que no siente. En este sentido nos gustaría que aquella situación que nosotros veíamos, aunque mala, hubiera sido un fiel reflejo de la realidad. Hemos constatado que no lo era.

Teresa Lázaro TL.- A nivel interno, en esta  administración en estado puro, sola, podemos ver a unos empleados totalmente desmotivados, que parece faltarles algo. Quizás el sentirse que pueden aportar cosas, ideas, que pueden decir algo. Cierto es que la administración, si quiere ser y quiere actuar burocráticamente debe estar muy normalizada, pero dentro de este marco siempre hay espacio, debe haberlo, para la innovación para la aportación individual. En Valdemorillo nada de esto ocurre. Ni hay burocracia, de la buena, eso si hay mucho papel inútil, ni hay innovación.

                           

¿Qué es lo que resaltarías sobre esta falta de organización?

LH.- Primero decir que obviamente, hay excepciones, pero desgraciadamente es la excepción que confirma la regla. Tenemos la sensación, el sentimiento, de que los empleados, los funcionarios actúan, trabajan  con miedo. No dan un paso sin que a la señora alcaldesa haya que infórmale. Esto no puede funcionar. Y no funciona.

Pondremos un par de ejemplos.

El convenio colectivo actualmente en vigor data del año 2005. Tiene una vigencia de dos años, es decir hasta enero del 2007. En estos cuatro años los empleados, a través de sus representantes sindicales, no han denunciado esa caducidad.

El otro ejemplo lo tenemos mucho más cercano con las condiciones ambientales del remodelado viejo consistorio. Durante el verano se ha estado climatizando con la ventilación natural de las ventanas. Situación incomoda pero  que puede asumirse como problemas de todo inicio. Cuatro meses después se sigue sin climatización. Ahora no vale abrir las ventanas. Pues bien,  el Comité, representantes de los trabajadores no ha dicho nada.

TL.- Nosotros entendemos que el clima laboral, que en el año 2007 lo veíamos mal, no solo no ha mejorado, sino que a día de hoy lo vemos peor. Nos sorprende que los empleados municipales, funcionarios y no funcionarios, no sean conscientes que los vecinos de Valdemorillo terminarán viéndoles como personas que de alguna forma han intervenido en la génesis de la bancarrota de las arcas municipales. Se ven, o se les hace que se vean, más vasallos que servidores públicos.

¿Creéis que hay situaciones o responsabilidades diferenciadas?

LH.- Sí. En las referencias anteriores merecen mención especial los empleados del Ayuntamiento que tienen una situación preeminente. Nos referimos a los empleados habilitados nacionales o aquellos que sin serlo están actuando como tales: Secretario, Vicesecretaria, Interventor y Tesorera.

Ya a principios de legislatura poníamos en cabecera la urgente y prioritaria necesidad de recuperar la independencia de estas funciones. No solo no se ha tratado la urgencia, sino que las actuaciones han ido en dirección opuesta: La señora interventora, que había, vio el percal y a la primera oportunidad, en junio del 2007, pidió el cambio. La señora interventora que la sustituyó ocupa su sitio, su función. Quiso hacer su trabajo, cumplir con su obligación. Duró tres meses. El señor interventor actual, que desde principios del 2008 no solo admite practicar de forma continuada un oficio que no le corresponde, sino que de una forma reiterada incumple con sus funciones básicas de intervención. Una Secretaría que sigue la táctica del avestruz.

TL.- Siguiendo con lo dicho por Luís, decir que también estamos convencidos que estos empleados son ahora mucho mas conscientes que hace cuatro años de su responsabilidad y de los riesgos que corren cada vez que emiten un informe y este no es lo objetivo que debería ser. No nos sorprendería que en cualquier momento dijeran: ¡hasta aquí hemos llegado. Esto no puede seguir asi. ! En este aspecto creemos que algo se ha avanzado.

 

                                        

¿Decíais antes que no hay innovación?
 
TL.-Efectivamente, las nuevas tecnologías, esas que deberían hacer que los ciudadanos vieran al Ayuntamiento desde su casa, por esa ventana que brinda esa posibilidad cada día más extendida que llamamos Internet, es aun hoy una ilusión.  Ni en los mas básico, en dar publicidad de los actos de la administración se ve intención de aplicar las nuevas tecnologías. No pidamos ya temas mucho más interactivos como el seguimiento de los expedientes abiertos y a los cuales los ciudadanos tiene el derecho de acceso y con los medios mas avanzados. Después de 4 años,  aquello de pico y pala es una tozuda realidad, pero en lo más profundo de su literalidad.
La administración del ayuntamiento esta hoy mas lejos de los ciudadanos que hace 4 años y debería ser, simplemente por un devenir de los tiempos, lo contrario.

LH.- Todo lo anterior hace que para el ciudadano el Ayuntamiento resulta ser una organización totalmente opaca. Una organización totalmente enigmática, impenetrable que prefiere tener unos vecinos que se consideraren súbditos del equipo en el poder a que sean ciudadanos. Si, nos referimos a ese concepto de ciudadano, con sus obligaciones, pero también con sus derechos a saber de la vida del Ayuntamiento y participar en el día a día y no solo cada cuatro años. Desde el Ayuntamiento solo se ayuda económicamente a aquellas asociaciones que prometen un buen rendimiento electoral y se deja en el más absoluto ostracismo a aquellas iniciativas sociales cuyo desarrollo llevaría consigo un mayor nivel de bienestar social a los vecinos de Valdemorillo.

La falta de transparencia es una cruda realidad que vivimos día a día en Valdemorillo y no solo porque se ha llegado a un alto nivel de indiferencia ciudadana por todo aquello que huele a público, sino porque desde la administración se esta propiciando se están poniendo los incentivos para que asi sea. Es frecuente tener que escuchar a vecinos decir – dirigiéndose al Ayuntamiento con desprecio e indignación – ¡Yo, ahí, no entro!

Continuará.

      

 

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