Jovenes y violencia de género (Por Jesús González)

Se discute si hay más violencia o más denuncias. Solo el 28,2% de las mujeres asesinadas había interpuesto denuncia.

El repaso a los datos de la violencia machista en 2010 equivale a construir un relato de muertes inocentes y de vidas sesgadas. Han sido 71 asesinatos a manos de parejas o ex parejas; en 44 de los casos, mientras convivían en el mismo domicilio. Veinte de las mujeres habían denunciado (28% del total, tres puntos más que en 2009 y 5 más que en 2008) 14 de ellas habían obtenido medidas de protección que, sin embargo, tampoco pudieron garantizar que siguieran con vida.

Yolanda, de 24 años. Rosa María, Montserrat, Johana, Julia, María Dolores… Hasta 71 mujeres asesinadas por sus parejas.  El año que termina no será el más sangriento de la década, en 2008 se registraron 76 muertes machistas, pero estará entre los peores y, sobre todo, significa frenar la tendencia a la baja que se creía iniciada tras el descenso del 25% en el número de homicidios en 2009, con 56 casos. Pero no ha sido así. España ha vuelto a situar las negras cifras de la violencia de género por encima de las 70 muertes anuales y nadie parece encontrar la fórmula para evitarlas. No lo han conseguido los cambios legislativos para reforzar la protección de las amenazadas, penas más duras y órdenes de alejamiento para los maltratadores, pisos de acogida, brazaletes, escoltas…etc

Es especialmente inquietante el incremento del número de asesinadas menores de 30 años: 17 hasta el 20 de diciembre, 1 más que el año anterior. Fundamentalmente, porque se trata de un colectivo al que se enfocan buena parte de las campañas de prevención de las instituciones, preocupadas por la repetición de conductas en los jóvenes, entre los que parece filtrarse el machismo de las nuevas generaciones. El 13,1% de los adolescentes reconoce que en alguna ocasión ha tenido una conducta violenta con sus novias. «Es ahí donde hay que hacer el máximo esfuerzo en educación», «Muchos siguen las mismas pautas que la generación precedente, pero en esas edades aún se puede buscar un cambio, mucho más difícil cuanto mayor es el hombre.

Por debajo de los 30 años se han detenido este año a seis asesinos machistas. El grueso se concentra entre los 30 y los 50 años (38). También hubo nueve pensionistas entre los criminales. De los 71 criminales, 12 se suicidaron y 16 lo intentaron sin éxito. ¿Por qué no lo hicieron antes de quitar la vida su pareja?. Si estableciéramos un estudio pormenorizado llegaríamos a la conclusión que siendo el objetivo idéntico, las motivaciones pueden ser ligeramente distintas.

Existe un caldo de cultivo social que lleva a «admitir» comportamientos como estos. «Superficialmente todos decimos que estamos en contra; pero si ahondamos un poco, vemos que no es tan cierto. Aún queda mucho por hacer para criminalizar al agresor. No obstante existen deformaciones socio-culturales que inducen que algunas mujeres crean que la violencia forme parte de la vida de la pareja. Todavía el rechazo social contra el maltratador es un objetivo aún lejos de alcanzar, porque la sociedad tiene demasiados resortes fuertemente machistas y continúa asumiendo como normales.

El dato de vidas tronchadas no debe ser «el único indicador» para juzgar la Ley de Violencia de Género. Hay un número parecido de víctimas, pero igualmente hay colectivos que están cambiando. Hay más mujeres protegidas y la tipología de violencia no es igual. Se está creando una conciencia social contra la violencia
La inmigración es un fenómeno que se suma al de la propia violencia de género y resulta difícil encontrar quien se pronuncie con autoridad abiertamente sobre ello. No debemos estigmatizar a los inmigrantes aun  con el hecho de que la relevancia en las estadísticas no está en consonancia con su presencia social. El 35% de las mujeres muertas era de una nacionalidad diferente a la española. Este asunto se debe tratar con mucha mesura para no obtener conclusiones demasiado precipitadas.
Entre los agresores, seis de cada diez eran nacionales y cuatro extranjeros, en un país en el que la cuota de inmigración ronda el 12%. La mayor parte de los cuales proceden de comunidades sociales donde el machismo es ley y el sometimiento a la mujer domina. Donde la igualdad entre el hombre y la mujer no es un objetivo, es una quimera.

El autor es: Un Hombre por la Igualdad, Sociólogo y Máster Oficial en Igualdad de Género por la UCM.

 

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