A noventa dias vista (Por Luis Chamarro)

Se han aprobado por  el Comité Regional del PSM las candidaturas para las próximas elecciones de Mayo.  Ya es suponer que este acuerdo global, para cada ámbito de elección, es la lógica asignación de los mejores para tirar de los proyectos que para cada realidad habrá que dar desde el partido.

No es una anécdota que el procedimiento de votación se haya llevado a cabo sin conocerse las listas, sus componentes, para los municipios de menos de 20000 habitantes. La reiterada y silente respuesta de este órgano regional puede interpretarse como una falta real de preocupación por las formas, que son el fondo, de la democracia y de los reglamentos.  La mesa del Comité Regional es el instrumento que ha de hacer que las cosas sean serias, estatutarias, democráticas, y no es la primera vez que asume el papel de mero agente de distribución de palabras y tiempos. 

Es muy probable que las actas no recojan las manifestaciones realizadas por los miembros del Comité Regional. En algunos casos significados es posible que los medios hubieran recogido alguna de las ideas fuerza o criterios luego  expuestos en este u otros órganos del partido.  No obstante, la reiteración o presentación ante el máximo órgano entre congresos, como es el Comité Regional, tiene mucha trascendencia, pues se ratifican los contenidos quedando necesariamente como propios de la organización en su realidad presente y futura. Generan, por decantación, lo que algunos llaman cultura de partido. Así pasó en este reciente Comité Regional con la intervención de Juan Barranco cuando se refirió, “como una nota a pie de página”, a la situación de la Secretaria de Organización, Trinidad Rollan. En el fondo reiteraba la idea de que, al ser uno de los nuestros, ya estaba bien con haber cumplido con lo recogido en la sentencia, aunque esta podría haber persistido en su presencia en las listas electorales, al haberse recurrido ante el Supremo. En la forma creyó necesario subir el tono para rematar la tanda argumental con una declaración en la que afirmó que el hubiera llevado a cabo los mismos hechos, “hubiera construido los pisos para pobres aunque hubiera errores administrativos”. No había acabado la frase cuando una buena parte del auditorio aplaudió con calor lo escuchado. ¿Si hay que prevaricar se prevarica? ¿Por qué ampliar el riesgo de una situación que está en manos de los jueces y que nos agota el discurso frente al PP de la Gurtell y otros negocios negros? ¿Qué está ocurriendo para que la respuesta a esta intervención pueda dejar la sensación de que se ha abandonado el discurso de los principios, de la ética y de la responsabilidad política?

Otros consideramos que es propio de una organización democrática actuar coherente y eficazmente ante las reclamaciones que en derecho pueden hacerse por sus miembros. Igualmente, se ha de evitar la confusión argumental con resultado de de vulneración de las reglas de juego establecidas. La prevaricación es un delito, no un error administrativo. Apelar desde el atril a la complicidad del auditorio con un proceder sancionado judicialmente en primera instancia, anticipando explícitamente que tal hacer es imitable, ejemplar, “pese a los errores”, es impropio de una comportamiento político aceptable. Lo diga Agamenón o su telonero.

Me niego a sumir el cómodo papel de oyente en espera de unos resultados que pudieran dejar en evidencia a los responsables políticos de este proceso manifiestamente mejorable. Espero que por la vía que sea los ciudadanos hagan pagar caro  al PP  su largo hacer como correa de transmisión entre las instituciones y las estructuras de negocios adheridas a ellas. Una maquinaria para la ruina social a la que se la engrasa desde comportamientos, actitudes, errores políticos como el que critico en párrafos anteriores. También les facilita mucho el trabajo a los amigos de lo ajeno la falta de adecuación organizativa aprobada en el Congreso Federal para revitalizar la organización en las grandes ciudades y en los municipios, como valiente y acertadamente criticó un miembro del Comité Regional.

No hay paréntesis paralizantes de alguna de las partes  de una organización, de una comunidad, porque en el calendario se fije uno u otro evento. Ni hay que tragar más sapos, ni forzar la norma. Siempre se puede hacer lo posible por mejorar lo que tenemos entre manos. Ganar unas elecciones locales no puede pasar por callar frente a lo que no puede ir en beneficio de sus ciudadanos, a los que les vamos a pedir su confianza. En Valdemorillo se ha impuesto la bota de la dirección regional al servicio del silencio frente a la corrupción. El 23-F,  2011, hemos conocido la maniobra electorera, lo que obliga a ejercer desde la fortaleza y la libertad. Dentro y fuera de nuestra organización, pues este es el modo en que nos conocen quienes nos apoyan. 

A noventa días del día después de la elecciones.

 

Luís Chamarro                                        23-2-2011

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