Crisis y Crédito (Por Rafael Guardiola)

En tiempos de crisis hay una gran tendencia a comentar y pontificar sobre temas económicos. Los mismos economistas que dirigieron las políticas económicas conducentes a la gran crisis, vienen ahora a decirnos cómo se produjo y de qué manera  se debería volver a la reactivación. Ante todo libertad de mercado, mantener las fronteras sin defensa arancelaria, con el dogal de una moneda intocable, porque no les conviene a unos  o a otros y sin embargo aguantar el dumping americano sin rechistar. El dumping chino también hay que soportarlo, pero a regañadientes ¡Y qué más! Cada día más paro, lo que quiere decir en economía cada día menos productividad y mayor gasto, además de mayor sacrificio de la población parada. ¿Cuánto sufrimiento les debemos a esos economistas neoliberales?

Los empresarios no encuentran más solución que la deslocalización, es decir, trasladar las empresas a otros países con mano de obra más barata, legislaciones laborales más permisivas para el empresario y menores impuestos. Todo muy liberal para el “capital” y los trabajadores españoles que se apañen como puedan. Pero no todos los empresarios en Europa piensan igual, los hay patriotas y con ganas de trabajar, que pretenden aumentar la productividad y la competitividad, mejorando los programas de trabajo, renovando maquinaria, apoyando a los trabajadores que deseen mejorar sus conocimientos, reducir los gastos innecesarios de la empresa, comprar las materias primas con una mentalidad de calidad-precio mas ajustada y abandonar el amiguismo, en esta gestión tan importante para la rentabilidad de la empresa.

Las pequeñas y medianas empresas seguirán siendo muy importantes porque ocupan una parcela del mercado que es la especialización, normalmente con un porcentaje elevado de mano de obra, pero adolecen de buena capitalización, ya que están dentro de una mentalidad que se puede resumir así “si tuviera más capital ampliaría “, por lo que la actividad sostenible depende de la una buena atención por parte de las entidades de crédito. No pueden ampliar porque no tienen capital, pero sí tienen proyectos de ampliación, mejoramiento de calidades y servicio, capacidad dentro de sus especialidades de mayor productividad y el crédito necesario se avala más que por el patrimonio, por su sacrificio ante el trabajo y sus principios éticos en el reconocimiento de compromisos y responsabilidades.

RGH

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