La añorada productividad (Por Rafael Guardiola)

La traída y llevada productividad, como remedio para todos los males que nos ha traído la crisis, parece inalcanzable, por lo mucho que se tarda en conocer indicios de ella; a veces pienso si la gente creerá que se trata del tesoro escondido, que habrá que buscar en lo más profundo de las cuevas, para lo que hay que pertrecharse de todos los adminículos  que precisan los espeleólogos. Esto es una broma, pero no lo es que yo tenga la convicción de que la ignorancia de los mejores y la malicia de los peores nos estén ocultando el verdadero sentido de la palabra “productividad”; si no sabemos lo que es resultará difícil conseguir una acción colectiva capaz de obtenerla, yo diría que resultará imposible.

A nivel individual puede haber muchas personas que conozcan el valor de la productividad, su importancia en la economía y la manera de obtenerla en sus empresas. También estoy convencido que muchas empresas están trabajando en la buena dirección para conseguirlo y lo van a conseguir a pesar de la rémora que produzcan los que no colaboran, ya que la colaboración desde la naturaleza hasta el producto terminado es necesaria, por no decir imprescindible, porque no se está compitiendo con la empresa tal o cual, si no con el mundo entero, desde que la globalización convirtió el mundo en un territorio único como campo de competición económica. 

¿Qué es la productividad? Os lo voy a decir en “román paladino” para que nadie se quede “in albis”. La productividad es producir “bueno, bonito y barato”, ni más ni menos. Cualquier definición más extensa no responde al concepto. La dificultad en conseguirla comienza por adjudicar a cada uno de los factores que la afectan su porcentaje de participación y ser consecuente con ello.

FACTORES CONVERGENTES EN EL AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD.- Desde el proyecto empresarial diseñado por el empresario, hasta el producto terminado puesto en el mercado, existen diversos factores que influyen en obtener una buena productividad, pero cuando se habla tanto de ella en los medios de comunicación y en los foros de algunos especialistas, se hace hincapié casi exclusivamente en el factor “mano de obra” por el absentismo laboral y la despreocupación del trabajador por evitar productos defectuosos. El primer factor ya lo tiene en cuenta el empresario aplicando un porcentaje bien calculado en el presupuesto de costos y el segundo no es tal, porque en su mayoría no es mala fe del trabajador, previamente seleccionado por el departamento de personal, si no que suele ser consecuencia de la falta de experiencia por el poco tiempo que se dedica a su preparación por  los contratos eventuales. En general, los trabajadores que llevan mucho tiempo con el mismo trabajo adquieren una habilidad en captar los defectos de fabricación que no precisan de una gran atención para realizar bien su trabajo. Por todo ello colijo que no es el trabajador el mayor responsable de las mermas de fabricación.

Otros factores que afectan a la productividad, son inherentes al empresario y suponen mucha mayor cuantía en la misma que la mano de obra, como por ejemplo financiación adecuada, instalación modernizada, selección de los productos con mayor demanda en los mercados, programas de trabajo racionales, departamento de compras especializado, comercialización con fuerte conocimiento de los mercados y de los productos de la competencia, publicidad si se precisa para el tipo de producto y otros que según la clase de producción sean menester.

De todos estos factores que tanto afectan a la competitividad, que ha de permitir vender con arreglo a la capacidad de la empresa, con los menores excedentes posible, cabe preguntarse si resulta justo y no inconveniente que los salarios estén sujetos a la productividad de la empresa de la que en cualquier caso no son responsables más que en una pequeña proporción, aun cuando la mano de obra suponga un gran porcentaje de los costos. Para que hubiera alguna cierta responsabilidad de los trabajadores, estos deberían ser parte en la confección de los presupuestos empresariales así como conocedores de los resultados obtenidos. Todos sabemos que durante el tiempo que duró el ciclo precedente a la crisis, los trabajadores no fueron mejor remunerados que antes y sin embargo han participado del mayor paro de la historia, con el que han pagado culpas que no tienen.

Notas.
 ABSENTISMO LABORAL.- (Sociología) Falta de asistencia frecuente del trabajador a su trabajo; más estrictamente, cuando esas ausencias no están justificadas por enfermedad o causa mayor o por la autorización de la empresa. El absentismo laboral constituye un grave problema económico para las empresas por la pérdida de horas laborales que implica y porque compromete la organización racional del trabajo.

Días laborables en el año.-  230, lo que supone un 63 %. Si se calculan 5 días de baja por enfermedad y 2 por permisos especiales, el absentismo no alcanza el 3% anual.

RGH

 

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