Capitulos sueltos: De hospitales y de la energía (Por Maria Giralt)

Contestación a las “provocaciones” de D. Andrés Matas

De hospitales
Tengo a la vista dos invitaciones a la discusión del señor Matas muy provocativas, cosa que me encanta. Dicen que cada uno habla de la feria según le va en ella. Hace nueve años estuve curándome una neumonía en el Hospital de la Princesa y todo funcionó perfectamente, médicos, enfermeras, hasta convivencia con vecinos de habitación. En el mes de octubre del año pasado volví a la Princesa, que es lo que corresponde por mi distrito de Chamartín, con una neumonía y esta vez no fue lo mismo. Mi vecina tenía visitas desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche, sin que nadie controlara el número de visitantes y sin una pausa para que yo pudiera echar una siesta; podía haber diez personas hablando a un tiempo y como yo estoy bastante sorda y llevo un audífono, no me  enteraba de su conversación.  Por lo menos podía haberme distraído, máxime sin mi habitual audífono que una enfermera me rompió al ponerme el oxigeno.

He estado, aparte de la Princesa, dos veces en La Paz, `por donde he pasado dos veces De octubre pasado hasta hoy  he estado dos veces en La Paz donde todo ha sido perfecto, empezando por su arquitectura que puede transformar con unas ligeras cortinas un espacio enorme en uno privado que evita y cuando están abiertas, tener delante una cantidad enorme de espacio que evita la claustrofobia, hasta el servicio que te atendía.

Atribuyo la decadencia o el buen funcionamiento de un hospital al traslado de personal eficiente a los nuevos que construye la Comunidad de Madrid que causa una escasez de médicos y enfermeras.

Y tampoco tengo suerte en mi barrio donde no consigo tener un médico de cabecera que me oriente bien sobre el seguimiento de los tratamientos. Si llamo me dicen que vendrán la semana que viene, incluso para un análisis de sangre me lo dieron para mas de un mes, lo que lleva a un gran despiste sobre mi salud, porque solo puedo hablar por teléfono, con mucha suerte, con la útima doctora que me han asignado (y van cuatro), ya que no les gustan las visitas domiciliarias y yo no puedo salir de casa. Espero que a la cuarta vaya a la vencida y no a la tercera. A veces he recurrido a médicos privados pero es demasiado caro.

De la energía
De energía no entiendo mucho a pesar de ser familia de industriales, solo sé que durante muchos años los hornos de vidrio tenían que funcionar con gasógenos por la falta de petróleo en esos años de la posguerra e incluso los coches llevaban detrás un extraño artilugio que producía gasógeno. Me pregunto porqué habrán desaparecido los topolinos.

Recuerdo haber visitado con mi hermano una finca en venta que quedaba cerca de un río en el que había un pequeño embalse que producía la suficiente electricidad para la casa y el molino de la finca; el guarda nos contó que eso er muy “antiguo” y que al pasar una línea eléctrica muy importante por aquella finca lo habían paralizado. Y también me pregunto por qué se ha suprimido el servicio “puerta a puerta” de RENFE que yo había utilizado mucho y no creo que dejara en la calle conductores ya que este servicio se completaba con pequeñas furgonetas locales. Funcionaban muy bien y no era caro, supongo que será por la presión de las fábricas de camiones que ahora obligan a ir a Zaragoza por el carril izquierdo ya que el derecho esta copado por enormes vehículos. Y esto ocurre cuando, según sabemos, ahora hay montones de líneas férreas de pequeños trayectos que a veces hacen viajes con un viajero. 

Mi marido me contó después de una visita a Chipre que allí cada casa tiene un panel solar y un pequeño molino lo que le hace independiente. Ahora se está hablando de otra barbaridad que es la biomasa, que encarecerá los cereales y otras locuras. Aún recuerdo los viajes que hice por España buscando fabricantes de molinos que quisieran copiar los daneses en los años en que Fernando era Senador por Huesca. También hablé con la HENER, pero todo fue inútil.

De momento no queda más que el sentido común de los particulares en el ahorro y menos propaganda luminosa por parte del comercio y de los ayuntamientos. Recuerdo haber visto Madrid desde un autobús de San Sebastián de los Reyes a Madrid a las dos de la madrugada que era un ascua de luz que escandalizó. También se debió de escandalizar un OVNI que con gran foco contemplaba Madrid una noche, pero esta es otra cuestión ¿Por qué las navidades tienen que ser más importantes por cuestión de kilowatios?
Son ideas sueltas fruto de criterios muy necesarios muy necesarios a mi juicio; no se que pensará de todo esto el señor Matas, al cual saludo.

Creo que hace muchos años ya, y sigue siendo vigente, el libro se Schumacher “Lo pequeño es hermoso” trataba estos temas; también recuerdo un viaje por Alemania en los años 80, el tren era del año de la polca y el vagón restauran eran unas mesas en el pasillo. Me sorprendió porque había cogido el mejor billete, pero hacer que las cosas que parecen inservibles sirvan en muy positivo. En España tenemos la ilusión e lo nuevo y moderno quizá por años de obligada austeridad.

No se que pensarán ustedes de estas cosas. Hay muchos temas en que los jóvenes me gustaría que tomaran la iniciativa ¿Será posible?

Maria Giralt

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