ANTE LA CRISIS. Una lección de utopía. (Por Jesus Gonzalez)

Imaginación, la necesaria para no poder abandonar el impulso utópico.
Ariosto me enseñó que en la dudosa
Luna moran los sueños, lo inasible,
El tiempo que se pierde, lo posible
O lo imposible, que es la misma cosa.

J.L. Borges.

La frase: “la imaginación al poder”, acuñó un significado simbólico mucho más amplio que el que ostentaba en el texto inicial que reflejaba ese cambio social cualitativo que reclamaban en el 68 para pasar de una sociedad tan obsesionada por tener a otra más preocupada por ser. La contracultura “marcusiana” partía de la constatación de que no era posible alcanzar la emancipación del hombre por la vía meramente institucional o revolucionaria, si no iba acompañado de un cambio mental, necesario para salvar a la humanidad de todas las formas de represión internas y externas a las que se ve sometida. Se enlaza con tres aspectos primordiales de las corrientes juveniles de finales de los 60:
1º.-La Creatividad y búsqueda interior: la contracultura del 68 se rebeló contra el sentido de rechazar la razón como modo único de conocimiento y tratar de que el hombre experimente y desarrolle todo su potencial creativo, imaginativo, sensitivo, espiritual en el desarrollo de las capacidades de creatividad, arte e intuición. Esto equivale a pensar con la cabeza o sentir con el corazón. Lo anterior tiene mucho que ver con la frase de Eduardo Punset sobre la revolución pendiente del siglo XXI como el levantamiento del cerebro y sus capacidades latentes. Sin embargo, resulta sintomático que aquellas asignaturas que ayudan a desarrollar las capacidades del hemisferio derecho: música, arte,…  sigan siendo poco consideradas.

2º.-La Contracultura hizo un esfuerzo por repensar desde un punto de vista humanista todos los aspectos y valores establecidos de las sociedades occidentales avanzadas, trabajando en la creación de formas alternativas de vivir, producir y consumir. Para ello resultaba básica la imaginación, que les llevó a idear fórmulas comunitarias de auto ayuda, que surgieron de la imaginación de los jipis de los 60-70 y han sido recogidas e institucionalizadas por nuestro país.
3º.-La Utopía vinculada a la imaginación es necesaria para no abandonar el impulso, que partiendo de la constatación de que otro mundo es posible, nos induce hacia un horizonte deseable: yo no puedo cambiar el mundo, pero puedo empezar a ser otro hombre. Todos los logros sociales de los que gozamos fueron un día vistos como utópicos por el estatus quo del momento, aunque también fueron soñados y posteriormente reclamados por otros sectores sociales más imaginativos.
Actualmente, no se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los mercados apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir el dinero y sus dueños tienen mucho más poder que los gobiernos y que sus estados. Nunca su hegemonía había sido tan enorme: la banca, se preocupa, en primer lugar de sus dividendos, después de los altísimos sueldos de sus dirigentes. Hessel les dice a los jóvenes. La Indignación nace del compromiso con la historia. Los logros de la segunda mitad del pasado siglo en el terreno de los derechos humano fueron: la implantación de la seguridad social, los avances del estado del bienestar. Sin embargo en la primera década del presente siglo se está recorriendo el camino inverso. Hessel reclama de los jóvenes que no se dejen arrebatar aquello que sus antecesores lograron lucharon y empeñando su vida.
Precisamente la vida es una empresa llena de rectificaciones y de aprendizajes interiores. De la equivocación, no del error contumaz, nace casi siempre la luz, y el arte de dirigir no es más que la destreza de hombres y mujeres a la hora de tomar decisiones y gestionar errores, aprendiendo de ellos de sus consecuencias, adquiriendo y atesorando experiencia, un complemento importante y necesario pero que, como la tolerancia, no se aprende en los libros: se tiene o no se tiene. Y si a ese cóctel, donde primen la cultura del esfuerzo, del trabajo y de la decencia, le añadimos unas gotas de talento, el camino será más fácil porque aprenderemos también que la inspiración es, casi siempre, cosa de poetas como los párrafos del verso de Jorge Luis Borges en la cabecera de este escrito.
Recuperar la utopía. Ahora, la necesitamos.
JGM

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