El ascua “pa” ni sardina 17: La “petanca” mental que me he montado (Por Andres Matas)

Llevo, desde el último Pleno, dándole vueltas a la cabeza a la “charla” de unos dos minutos que tuve con Doña Carmen Villanueva  a la salidas del Pleno, en ese pasillo que hay entre el salón y la escalera. No hacía un segundo que terminaba de comentar con  el Señor Redondo un tema de Policía sobre algo que había ocurrido en Mojadillas.

Todavía persistía en mí un cierto sentimiento de colaboración entre el Señor Redondo y este servidor vuestro, sentimiento que creo sincero y recíproco y espero no confundirme en esto, cuando Doña Carmen pasó primero hacia la escalera y luego hacia el Salón de Plenos. Hace ya algún tiempo que Doña Carmen ni me saluda y si puede me ignora, creo que fue a raíz de un escrito que apareció en esa página que no quiero ni nombrar, y la respuesta que di en esta. No me pude resistir, estoy acostumbrado a dar la cara, cosa que cada vez me parece más inútil, en fin, cada uno es como es, el caso es que a la segunda pasada le dije: Buenos días Carmen, parece que ya no nos hablamos. Más o menos su respuesta fue: Es que en esa página vuestra decís mentiras, se insulta y se firma con seudónimos. Hombre, contesté, la página no es mía y ya se sabe que en estas cosas más de uno firma con seudónimo, así es que es posible o seguro que alguien firme de esa forma. El que firma es responsable de lo que escribe. Yo ni insulto ni escribo mentiras. Ante su insistencia volví a preguntarle ¿Yo?
Se me escapa algo, luego vuelvo,… Ya vuelvo, me dijo: Verás que cuando te metes conmigo en plan político no me importa. Pues debiera importarte, respondí. Respondió: Si, lo que diga cualquiera me va a importar. Pues si, insistí, otra cosa es que luego hagas lo que consideres oportuno, pero importarte si debiera importarte.

 
Me dijo: A ver si cambiáis un poco, ocho años diciendo lo mismo, ya está bien. Me salió: Ya veremos si dentro de cuatro años tú lo has arreglado. (Más o menos, supuse, con razón o sin ella, que se refería al tema de las zonas de aparcamiento de uso público anexionado por seis vecinos a sus parcelas y que lleva renqueando desde el cinco de Septiembre de 1998, por obra y gracia de los Concejales de turno responsables de Urbanismo, de los Servicios Técnicos, del Señor Secretario y como no, con el beneplácito del Alcalde, creo yo)

Creo que su salida no pudo ser más elocuente: ¿Quieres que te diga lo que piensan de ti tus vecinos de la urbanización? No hace falta que me lo digas, contesté, ya me lo han dicho a la cara. Mi Hada Madrina o su Ángel de la Guarda cortaron la comunicación. Hay que fastidiarse con estos personajes infantiles lo inoportunos que son.

¿Por qué digo lo de la petanca? Lo de la petanca lo digo porqué en esta vida hay que tomarse algunas cosas con cierta filosofía, lo cierto es que tengo mis dudas con lo que realmente significa eso de los “cien días”. Entiendo que es un tiempo mínimo para que veamos como discurren las intenciones, los gestos y la intención de cumplir con lo que nos han prometido en la campaña electoral. Yo hubiera entendido a Doña a Doña Carmen si me hubiera dicho algo así: Mira Andrés, no estoy de acuerdo con tus escritos y, en cuanto a los temas de Mojadillas, espérate un poco. Necesariamente yo me hubiera callado como lo que soy o como un “puta” o de las dos maneras, pero me hubiera callado, seguiría lamentando la falta de diálogo y punto.

Decidme ¿Tiene algo que ver esto con los cien días? Yo creo que no. No podemos evitar nuestra forma de ser y todos somos muy nuestros, yo y Doña Carmen. Mucho me temo que aunque pongamos todo nuestro empeño en ello nos va a ser difícil entendernos y después de esta “charla” más difícil todavía. Que quede claro que por mí no va a quedar. Cumpla usted con su deber Doña Carmen, que este servidor dirá aquello de “Chapeau” y se quitará el sombrero ante usted y de paso le dará un buen tirón de orejas al PP, aunque solo sea por aquello de que un partido de 800 votos haya tenido que enmendarle la plana a otro de no se cuantos millones de votos, más de diez, creo.

En fin, Doña Carmen, si no me fallan las cuentas, pasadas las fiestas de septiembre, en Valdemorillo, claro, seremos más libres, yo por lo menos, usted seguramente siga atada por sus promesas electorales, por su promesa en el Salón de Plenos y por este “Pacto” cuya ingesta se me hace cada día más difícil pero que espero que usted y nuestra Alcaldesa cumplan a “rajatabla”. No espero menos de ustedes.

Pasadlo bien. Andrés
    
   
   
   

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