Los políticos no parecen ocuparse de los problemas de la gente. (Por Jesús González)

Los políticos parecen no ocuparse de los problemas de la gente, andan enzarzados en una permanente gresca.

Tras la muerte de Franco existía una auténtica efervescencia política que nos tuvo encandilados, pendientes de la transición que surgía ante nuestros ojos y que dio lugar a dos corrientes:

Los que partíamos de la idea de que nada que viniera de la dictadura podía llegar a buen término y  los que opinaban que era posible superar al franquismo construyendo una democracia que ya venía impuesta en ciertos puntos, monarquía, como forma de estado y Juan Carlos I, como cabeza visible, desde la propia estructura franquista.

 

Me cuestiono nuevamente si se eligió lo correcto. En pocos años teníamos un régimen democrático de partidos políticos pluralistas. La izquierda se adaptó a los nuevos tiempos renunciando a muchos de sus dogmas hasta convertirse en algo irreconocible: el  partido comunista renunció al marxismo, adaptándose con ello a lo que se definió como eurocomunismo, una nueva visión más próxima a las democracias occidentales. El PSOE también renunció al marxismo y todos los partidos tendieron hacia el centro sociológico. Esta izquierda descafeinada no convenció a mucha gente, que vio una reforma corta en las expectativas sembradas durante tantos años de dictadura. Y la ilusión se desvaneció, como si se tratara de un globo que estalla. A este proceso se le llamó “DESENCANTO” y abrió una importante brecha entre ciudadanía y partidos, un campo abonado a la abstención, que siempre ha beneficiado a la derecha de los villanos: disciplinada y irreductible, por los consejos de sus directores espirituales, que hacen siempre su labor ideológica, revestida de conciencia.

He aquí algunas reflexiones que todos los partidos deberían ir considerando en la práctica diaria para resultar más creíbles, más directos y más honestos:

1. No apoyar, bajo ningún concepto, los casos de corrupción por parte de sus miembros o cargos. Si hace falta, los órganos de los partidos deben ser los primeros en poner ante la fiscalía los desvíos de los miembros descarriados. La ciudadanía sintonizaría inmediatamente con medidas así, en vez de ver la tristísima defensa cerrada de los sinvergüenzas.

2. No aceptar nunca el soporte inmoral de los tránsfugas. Un político digno, no puede ser hoy de izquierdas y mañana de derechas, o viceversa, salvo que prime el oportunismo económico. Ningún partido debería acoger tránsfugas sin responsabilidades políticas.

3. Los políticos deberían entender que la política es un servicio al público y nunca un trampolín personal para sus ambiciones y estar pendiente del electorado siempre y no únicamente durante la campaña electoral.

4. La verdad es la verdad: La clase política debería reconocer los méritos o deméritos de los oponentes con toda honestidad y objetividad. Más que nada porque luego se ve el plumero.  Igualmente, los partidos políticos deberían abandonar para siempre la práctica ruin de los ataques basados en la mentira, en la acusación falsa, en la siembra de sospechas infundadas.

5. Los pactos que otorgan alcaldías, gobiernos autonómicos o cualquier otro cargo, son buenos o malos en función de una convicción ético-política, nunca en función del posible beneficio o perjuicio que le sobrevenga a mi partido a consecuencia de un pacto.

6. El político que llegue a un cargo no conviene eternizarse en la poltrona, porque genera: corrupción, desconfianza y hartazgo.

7. La acción política del partido de gobierno y la de la oposición deberían ir encaminadas a buscar acuerdos, más que confrontación.

Creo que cualquier que lea esta entrada estará de acuerdo conmigo. Lo que hace falta es que la clase política siga estas reflexiones y recupere la ilusión del electorado. La ciudadanía se lo merece, la vida política, también, pero mediando una catarsis de transformación, en donde predomine la esencia de la institución democrática y el verdadero gobierno de la mayoría del pueblo.

El pacto electoral después de las pasadas elecciones locales no solamente fue un engaño para el pueblo que votó, sino además un apaño interesado y ruin, que además de ser denunciado por electorado está acarreando un escándalo mediático sin precedentes en este pueblo.

JGM

 

 

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