Acercando culturas Valdemorillo viaja: Iznatoraf (Jaén) (Por Pilar Hiruela)

Como en los dos municipios anteriores, Villacarrillo y Sabiote, he sido recibida por el Señor Alcalde, Don Pedro González Magaña,  en el excelentísimo Ayuntamiento de Iznatoraf. El recibimiento   me sorprendió  desde el principio por su calidez y afabilidad, como si nos conociéramos de siempre.  Después de hablar de nuestros pueblos, su   historia y patrimonio y de algunas cosas más, en plena camaradería, nos dispusimos a la visita guiada. Visita que hicimos acompañados en todo momento por el Señor Alcalde y por Don Salvador Martínez Villacañas,  persona muy  meritoria culturalmente por su mucho trabajo en el Ayuntamiento y en la historia de su pueblo.

Iznatoraf dista de (Jaén) 99 Km su altitud es de 1036 metros  y pertenece al Partido Judicial de Villacarrillo. Su alto enclave le ha hecho merecedora de ser llamada “La Eterna Vigía”, como guardiana de sus aldeas: La Moraleja, La Torre de Mingo Pliego y El Lugar de Sorihuela de las que nacerían, Villanueva del Arzobispo (1396), Villacarrillo (1449) y Sorihuela del Guadalimar (1595). Las dataciones de antiguo y sus yacimientos arqueológicos nos trasladan al siglo VI a. C.

Tomada por las tropas del rey Fernando III “El Santo” en 1,235. La medina musulmana se ganó por pacto de “sumisión voluntaria”.

Ceán Bermúdez refiere cómo en el año 541 de la fundación de Roma el general Aníbal reúne en Iznatoraf todo el ejército que los Cartagineses  tenían en España y, de acuerdo con su hermano Asdrúbal, separa las tropas que debían marchar a Italia contra los romanos de las que tuvieron que quedarse en la Península.

 Como escribiría  Don Pedro Martínez Magaña en su libro “Fuero de Iznatoraf”,  Municipio pequeño en población, pero grande en historia. Así es este bello pueblo.

Los árabes ocuparon el enclave “Torafeño” y sobre las estructuras precedentes  erigieron en el lugar en el siglo XI, una importante plaza defensiva con sus murallas y alcázar, bautizando el lugar como (Hisn al Turab)  que quiere decir “castillo del polvo”. Es precisamente del nombre árabe del que procede  el actual topónimo de Iznatoraf.

La mañana del día 26 de septiembre emprendimos  viaje hacia Iznatoraf y dije a mi compañero que como la distancia desde Villacarrillo dónde estábamos alojados es relativamente corta iríamos disfrutando de esa panorámica alfombra de verdes  olivos.

 El día había amanecido radiante y no deseaba perderme detalle alguno. Era más de dos años los que llevaba queriendo visitarlo, de hecho son varias las conversaciones que había mantenido durante ese tiempo con la concejala de cultura, creándose una buena amistad entre las dos, Dª Inmaculada Concepción Fuentes Martínez. Siento de veras que ese día debido a tu trabajo no pudiéramos vernos, “lo explico”, ella es profesora y da clases en “Villanueva del Arzobispo” de ahí el motivo. Prometo volver y esa próxima vez estoy   segura que nos veremos.  Darte las gracias por tu gestión para mi viaje.Un fuerte abrazo Inmaculada  desde Valdemorillo.

Como escribiera en su libro Don Pedro J. Agudo, a los torafeños no les cuesta trabajo recibir el saludo de sol cada mañana, siempre variado, siempre distinto y siempre lleno de belleza y esperanza, expresada muchas veces con los rayos que emergen de las mismas entrañas de las nubes en forma de resplandecientes varetas  de abanico al mismo tiempo iluminadas por el astro rey, así  aparecen como brillantes y refulgentes placas de oro, para ser testigo de este milagro de la naturaleza.

  Según subíamos me parecía que ese  manto extenso de verdes  olivos  llegaban hasta el mismo cielo, y  si a ellos, los torafeños,  no les cuesta trabajo recibir los primeros rayos del sol…, el sentir mío no era menor. Me parecía  que   los rayos del sol se quejaban y alegraban a la vez dándome  la bienvenida y regañándome al mismo tiempo por tardar tanto en visitar la tierra que, junto con Villacarrillo mi pueblo, me viera nacer.

El recinto amurallado, del que hoy se conservan varios lienzos en los paseos del Solano, de las Torres y de la Cava, estaba vertebrado por once fortines de la misma elevación, dando entrada a la villa por nueve arcos que se encuentran en distintos puntos de su circuito.

En Extramuros quedaba el arrabal (al- Rabad) y sus Qaryas o aldeas y Da´ías o cortijos, conformando todo una especie de distrito castral, importante patrimonio monumental.

Al acercarnos  divisamos en su plenitud  el edificio más grande y más emblemático del pueblo: La Iglesia Parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, de estilo  Renacentista. Su construcción se llevó a cabo bajo la dirección de Alonso Barba, el que fuera discípulo de Andrés de Vandevira.  La primitiva fue la llamada Santa María de Iznatoraf, de cuya existencia se tiene evidencia documental ya a partir del siglo XIV, por el año 1311. Se dice que es probable que dicha iglesia de Santa María  sea la sacralización de la mezquita mayor o aljama de la medina islámica.

La majestuosa  Parroquia de Iznatoraf, la que hoy conocemos  a cuyas obras contribuirá el propio rey Felipe II en (1556-1598) es de planta casi cuadrada. Cuatro grandes pilares la dividen en tres naves, dejando la central más ancha. El espacio central y los ángulos se cubren con bóvedas vaidas y los intermedios con bóvedas de aristas.
Hermosa en vedad es su sillería de talla barroca.

En su interior guarda un gran tesoro. En la sacristía pudimos ver: Una inmensa cajonera en la que en los extremos aparecen las figuras de las dos columnas de la Iglesia de Pedro y Pablo. Por último, reseñar la magnifica platería (cruces, custodias, cálices…) su completo archivo y los famosos ternos, alguno bordado en la ciudad de Baeza a finales del siglo XVI, todo un patrimonio incalculable y meritorio  que guarda este pueblo..

Pasear por sus calles es todo un escándalo de flores y plantas, un jardín inacabado, dónde sí  una calle o plaza te sorprende por su vegetación, otra te hace  exclamar  por su colorido y perfume de todo tipo de plantas aromáticas. Pregunté la cantidad de horas que los vecinos emplean en su cuidado y el señor alcalde dijo que ellas y ellos, lo tienen  a gala.  Desde Valdemorillo felicito a las “torafeñas y torafeños” por ese magnifico jardín que es todo su pueblo. Estoy segura que volveré a visitarlo.

Otro  edificio religioso con carisma popular es sin duda la ermita del Cristo de la Vera Cruz, que se construyo entre los siglos XVII Y XVIII, que alberga la imagen del patrón de Iznatoraf. El convento que fundara Fray Domingo de Baltanás y Mexia en 1540 bajo la evocación de San José. Lugar dónde asegura la tradición en tiempos de la dominación árabe, los cristianos sometidos dieron culto a la imagen de Santa María, llamada después Virgen de la Fuensanta, hoy patrona de las cuatro villas, a la cual dedicaré un capitulo suelto al término de los cuatro municipios.

La plaza del pueblo es  el centro neurálgico de la vida de los “torafeños” como suele suceder en los demás pueblos. Si uno se para un momento y saluda, podemos llevarnos una memoria rica en historia popular interesante, cosa que yo hago siempre que visito los municipios, me encanta conocer sus gentes, sus formas de expresarse y de cómo te cuentan a su manera la historia de su pueblo con bonito argumento siempre a lo alto, y siempre de una forma que encandila al visitante que por más que hayas leído, siempre encontrarás alguna novedad no publicada.

Frente a dónde estábamos se encuentra El arco del Arrabal o como nos dijo un señor muy simpático El arco de la plaza, término antiguo del pueblo, hasta que sobre el año 1300, Según Diccionario de Pascual Madoz, se construyó el arrabal fuera del recinto amurallado.

Otro arco es  el de la Virgen del Postigo,  llamado también del Solano. Desde su balconada  y en día soleado se puede contemplar el valle del Guadalquivir, las sierras Máginas, las Villas, Cazorla y hasta los picos más altos de Sierra Nevada, momentos estos que uno siente estar tocando el cielo.

En el  callejón  sin salida de la calle del Castillo, en una fachada, se observa un canalón árabe. Dicen  que fue la casa del rey moro.

Hablar de la historia de Iznatoraf  es recordar al Marqués de la Ensenada,  Zenón de Somodevilla y Bengoechea es su nombre, quien  fue nombrado por el Rey Fernando VI ,en 1746, Secretario de Hacienda, trabajo este que le tuvo muy entretenido  agrupando los impuestos que se debían pagar a la Corona en una única Contribución. En el Archivo Histórico del Ayuntamiento de Iznatoraf se encuentran dos tomos,  uno del estado seglar  y otro del eclesiástico, en los que están recogidos los nombres  de los vecinos y las fincas que poseían.

Vaya  mi reconocimiento y una felicitación a D. Pedro J. Aguado por su ilustrado libro, Iznatoraf Castro de Ensenada 1752-1754, que me ha sido de mucha ayuda, es realmente magnifico.

La gastronomía presenta marcada influencia árabe, judía y cristiana, prueba inequívoca de un cruce de culturas. Entre los platos más típicos está el ajo morcilla muy elaborado ¡!riquísimo por cierto! Las migas de harina, la gachamiga, la pipirrana el potaje, picadillo de chorizo. Y una buena confitería con sus buñuelos de viento, roscos de baño (exponentes de la influencia árabe).

 Me llevaría horas escribiendo el rico patrimonio histórico-cultural de los pueblos visitados de Jaén, pero como se trata de invitarles a conocerlos, solo les doy una iniciativa de lo que encontrarán, un paisaje maravilloso, sus gentes afables y generosas por naturaleza. La grandeza de su historia y legado dejado por  nuestros antepasados, hacen merecer  ser visitados. Os lo recomiendo, estoy segura que no se  arrepentirán

Como dice D. Pedro J. Agudo. La historia, en su gran parte, queda muchas veces encerrada en los archivos y bibliotecas, empaquetada en cajas y legajos, esperando que alguien llegue, los abra, los desempolve, los lea, los estudie y los de a conocer.  Esa y no otra, es mi misión, y de esto  trata “Acercando culturas, Valdemorillo viaja”, que la herencia dejada por nuestros antepasados sea conocida y nosotros, sus gentes, con ella. 

Agradecimiento

Hago mías las frases escritas por  Don Pedro Matínez Magaña… en su libro ”IZNATORAF”, refiriéndose al también escritor y Académico ubetense  Antonio Muñoz  Molina, y dice así,

“Agradecer es examinarse a uno mismo y ver cuánto de lo que somos y de lo que tenemos más valioso procede de otros o no habría llegado a existir sin ellos”,

esto es bien cierto, y así lo creo yo también.

Mil gracias Alcalde por todo. Un fuerte abrazo.
Otro  para la concejala de Cultura Dª Inmaculada, por su buena gestión para mi visita con “Acercando culturas”,
Mil gracias de corazón y también un abrazote grande a D. Salvador Martínez por guiarnos y explicarnos.
Mí más sincero  agradecimiento  al hermano que nos abrió la iglesia y estuvo co nosotros durante todo el tiempo que permanecimos allí.
Gracias a la señora que tuvo a bien el abrirnos la puerta de su jardín para verlo, todo un “Edén”. No olvidaré mi visita a ese magnifico municipio de Iznatoraf, al que prometo volver.

Pilar Hiruela

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