Un tercio del planeta tendrá escasez de agua. (Por Jesús González)

La crisis mundial del agua alcanzará, en los próximos años, proporciones sin precedentes por falta de lluvia. Los recursos hídricos disminuirán a causa del crecimiento vegetativo, la contaminación y el cambio climático.

El agua es indispensable para cualquier actividad, fundamental para vivir y promotora del desarrollo económico y social. Tal vez por eso resulta necesario que todos los ciudadanos conozcamos su realidad y participemos con las instituciones en la toma de decisiones para su manejo responsable. Se necesita la participación de todos los miembros de la sociedad para que: en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en la comunidad, en las áreas de recreación, consideren el coste del agua haciendo de ella un uso responsable y cuidando preservar la calidad de las reservas naturales. La participación ciudadana en la toma de decisiones para el uso del agua, se complementa con aquellas que se llevan a cabo a través de las instituciones y las Confederaciones Hidrográficas.

 

Hacia mediados del presente siglo, miles de millones de personas sufrirán en todo el mundo insuficiencia de agua. Se calcula que el cambio climático reducirá en un 20% los recursos hídricos del planeta. En las zonas húmedas es probable que las precipitaciones aumenten, mientras que en zonas propensas a la sequía, e incluso en algunas tropicales y subtropicales, disminuirán las precipitaciones o serán más irregulares.

La calidad del agua decaerá con la elevación de su temperatura y el aumento de los índices de contaminación. En los últimos años se ha evidenciado una significativa disminución en su calidad. Los más afectados serán las regiones deprimidas del planeta, ya que el 50% de la población de los países subdesarrollados está expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminada.

En la tierra hay más de 2,2 millones de personas que mueren cada año debido a enfermedades causadas por el agua contaminada por un saneamiento deficiente. La industria utiliza el 22% del agua consumida en el mundo. En los países ricos ese porcentaje asciende a un 59%, mientras que en los países pobres sólo llega a un 8%. En el año 2.025 esa proporción alcanzará un 24%. Se calcula que para entonces se gastarán 1.170 km³ de agua anual para usos industriales.

Privatizar la producción de agua potable, su distribución y fijación del precio debe suponer rentabilizar su gestión a costa de la obtención de ciertos beneficios. Estas privatizaciones suponen una carga adicional mucho más importante para las bolsas de población más desfavorecidas, los pobres serán quienes más padecen esta liberalización, pues tienen  menos acceso al abastecimiento de agua y deben pagar más.

El principio básico es que el agua no es un bien económico que pertenezca a una empresa, sino al que todo el mundo tenga la posibilidad de acceder para cubrir sus necesidades básicas. Es evidente que si el agua es gratuita el derroche puede estar garantizado. Sin embargo, el precio debe tener en cuenta la capacidad de poder adquisitivo para cualquier economía. El abastecimiento de agua de calidad no es ya tanto un problema físico, como económico: las técnicas disponibles permiten la distribución del agua con la calidad deseada y llevarla al lugar requerido en una operación económica y ecológicamente correcta.

Hay que garantizar cambios institucionales necesarios para gestionar mejor el agua como recurso necesario. Se trata de una opción de cambio institucional que requiere hacer la mejor política en beneficio de la mayoría de la población sin potenciar, en ningún caso, ciertos intereses particulares o apuntando hacia un horizonte de creciente
insostenibilidad global y deterioro ecológico.

La escasez obliga a reiterar nuevamente una llamada a la moderación de consumo por parte de la población. Además es imprescindible lograr el equilibrio hidrológico que asegure su abastecimiento suficiente a la población, armonizando la disponibilidad natural con las extracciones del recurso mediante su uso eficiente. Sobre todo en las zonas áridas y semiáridas, la sitúan como prioridad vital para el desarrollo de las poblaciones: “si no hay agua, no hay vida”. Muchos son los programas emprendidos para el uso racional que está a nuestro alcance y solo requieren ser visualizadas por la población en su verdadera dimensión, un tratamiento técnico simple y “conciencia de todos”.

JGM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s