López, Villanueva y el negocio del Zola. (Por Luis Chamarro)

Hace años que es un clamor la necesidad de la ampliación de plazas escolares en Valdemorillo. La comunidad escolar es unánime en la necesidad de un segundo colegio público con el que reordenar y mejorar el proceso educativo en la fase infantil. Lo mismo con la conveniencia de disponer de nuevas instalaciones para ubicar dos líneas de formación profesional en el instituto.

La actividad del Ayuntamiento, de su alcaldesa particularmente, ha provocado críticas y severas descalificaciones con la “operación Zola”, el pelotazo urbanístico y empresarial facilitado por ella y sus colaboradores.

 

Ahora, el 2 de abril pasado, se ha cerrado una nueva fase del plan urdido para conseguir que el negocio educativo empiece a obtener resultados. La señora alcaldesa, en escrito a la Subsecretaría de Planificación y Centros de la Consejería de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid, Registro de Salida 1204, ha solicitado que se otorgue al Colegio Zola una línea en cada uno de los cursos del segundo ciclo de educación infantil. La señora alcaldesa, cliente del Colegio Zola, se muestra decididamente favorable de esta alternativa, por ser más rentable para la Comunidad de Madrid, según ella manifiesta.

Esta documentación prueba los planes y procedimientos seguidos en esta fundamental cuestión. Puso y pone la iniciativa del gobierno municipal al servicio de intereses empresariales particulares, como en otras ocasiones y cuestiones con las licencias de obra fuera de norma: Policlínica privada, centro comercial y promociones residenciales.

Junto a la desidia en el mantenimiento del Colegio Juan Falcó, la falta de propuestas para su ampliación o la complementación con un nuevo colegio público. Además, la no demostración de la forma y posibilidades de la subvención de seiscientos mil euros que dijeron ofreció la Comunidad de Madrid para ampliar el instituto. Mientras esta oportunidad se perdía el Ayuntamiento abría negociaciones con entidades privadas para otorgarles benéficos solares para la implantación de centros de formación profesional, enfrentándose al criterio de la comunidad escolar.

Las denuncias que en su momento pareció efectuar la ahora vicealcaldesa, la señora Villanueva, quedaron en meras apariencias teatrales, acalladas con el pacto de gobierno. Esta, también cliente del Colegio Zola, levanta la voz ahora augurando futuros beneficios con su plan urbanístico, pero calla, apoya y negocia junto a la propuesta de la señora López Partida para tratar de colocar parte de la demanda escolar en la iniciativa privada. Iniciativa empresarial que se comprende mejor con las pretensiones del plan urbanístico de la señora Villanueva y de la señora López. Un Valdemorillo de más de cincuenta mil habitantes, tal y como ya se empezó a discutir en el Pleno del pasado 23 de abril. Planes que deberán tener en c consideración las objeciones, las sugerencias, las alegaciones que los vecinos efectúen en el plazo previsto. Luego la Comunidad de Madrid dirá la última palabra, como ahora con la propuesta del equipo de gobierno para que la empresa del Zola tenga clientes garantizados, después de haberles facilitado el suelo para la construcción del colegio.

Luis Chamarro

M21

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