Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado. (Napoleon I)(Por Gustavo D. Llanos)

Hay demasiada oscuridad sobre este asunto y la sociedad reclama claridad, transparencia y justicia en un momento que lo está pasando mal. La honradez y honestidad de Divar deben relucir en el Parlamento y si no relucen mejor es que se marchen, restituyendo lo gastado de manera improcedente.

Estamos viviendo momentos difíciles para la mayor parte de la clase media española, aquella que vive de su trabajo o que con su trabajo ha cotizado durante muchos años. La indignación popular empieza a salir a las calles exigiendo unos derechos adquiridos durante años, sin embargo los principales responsables que nos empujaron a este precipicio, no solamente muestran su culpabilidad sino que además se están aprovechando, de manera improcedente de los dineros del contribuyente. Las respuestas evasivas y ambiguas de portavoces oficiales de ambos y la inexistencia de notas informativas sobre esos actos aparentemente públicos, apuntan a que el presidente del Supremo utilizó excusas falsas para justificar los gastos endosados al erario público en al menos dos de sus 20 viajes a Marbella que una parte del Consejo General del Poder Judicial ha puesto en cuestión y por lo que ha pedido, sin éxito, la dimisión del presidente.

Y para zanjar el asunto, el fiscal se remite a lo que le cuenta sobre los desplazamientos el jefe de gabinete de Dívar, un cargo de su máxima confianza: “No significa que no existiera actividad relacionada con la representación y funciones que tiene la presidencia y que en ocasiones puede tener una naturaleza no compatible con la publicidad”.

Ese hecho no impidió al presidente del Supremo informar de su encuentro con el alcalde de Málaga para tratar sobre la falta de juzgados mercantiles en la ciudad y el atasco que padecían los existentes por las quiebras de empresas afectadas por la crisis económica. Encuentro que Dívar fijó entre el 3 y el 7 de febrero, por el que gastó del erario público 871 euros, y que el Ayuntamiento de la ciudad malagueña no puede asegurar que se produjera.
Cada día está más notorio que el presidente del Consejo General del Poder Judicial miente a los españoles descaradamente, produciendo un escándalo mayúsculo por lo que es y porque lo que representa. A pesar del corporativismo vergonzante que demuestra la Judicatura, a pesar de la obsesión por ocultar lo inocultable, sigue en su poltrona mester al proteccionismo del que hace gala el Gobierno con respecto a sus acólitos. Paren ya de este escándalo, un poco de ética y dignidad para un pueblo que las está pasando canutas. Apelo a su condición de católico para recordarle que está ofreciendo como el resto de la Iglesia oficial un testimonio que queda lejos de lo escrito en el evangelio. Vallase Sr. Divar y deje de escandalizarnos.
Pero si hay algo que me indigna más que el personaje, es el hecho que continúe disfrutando de privilegios indecentes auto impuestos por castas centenarias y que traten de tomarnos por imbéciles. Decía Jardiel Poncela que “el fin de la religión, de la moral, de la política, del arte, no viene siendo desde hace cuarenta siglos más que ocultar la verdad a ojos de los necios”. Olvidan estos lumbreras que el pueblo de hoy no es el que era hace años, también que todo se termina sabiendo. Lejos nos queda aquel refrán, de que los necios hacen la fiesta y los “listos” la celebran. O este otro que dice: En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes.

GLL

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s