Maria Giralt Rocamora, Viuda de Fernando Baeza. En memoria. (Por Carlos Brú)

Liberal, polifacética, singular…éstos y otros predicados podrían acompañar, no agotar, la semblanza de María, “Mary” Giralt, fallecida días pasados en Madrid.

Descendiente de dos de las más significativas familias de la industria catalana, por vía materna el textil, por la paterna la cerámica y el vidrio a través de la en sus tiempos famosa empresa “Giralt Laporta”. De ésta, las sucesivas factorías barcelonesa, madrileñas en Valdemorillo y Villaverde, y los longevos establecimientos abiertos respectivamente en carrer Aribau y en Gran Vía, son muestras de una iniciativa empresarial creativa y pujante de la que Mary ha dado testimonio a través de publicaciones en que exhibe su profundo conocimiento técnico y sensibilidad artística en esa rama; pero sobre todo, con la promoción del museo arqueológico industrial de Valdemorillo, dónde los tres pujantes hornos de la antigua fábrica presiden la Casa Municipal de Cultura “María Giralt”.

 

No obstante la persecución que ambas ramas familiares sufrieron en zona republicana, el talante liberal de María le hizo desde joven repudiar el franquismo, a lo que seguramente después coadyuvaron sus ulteriores noviazgo y matrimonio con Fernando Baeza Martos, hijo de exiliados, funcionario de la UNESCO en su sede de París, capital a la que una Mary desprovista de pasaporte llegó enrolada en una presunta peregrinación a Lourdes, capital en la que la ceremonia civil fue oficiada por el Embajador mexicano Octavio Paz, con el que los Baeza mantuvieron larga amistad, así como con Victoria Ocampo y gran parte de del mundo cultural hispanoamericano y exiliado español (Luzuriaga, Salinas, etc.)

Ya en España, el activismo antifranquista de la pareja Baeza–Giralt no solo llevó a la cárcel en el 56 a Fernando, también sucesivas detenciones a Mary, una de ellas en el 57 tras la comitiva de cónyuges de presos políticos que ella montó en plena Puerta del Sol, otra vez en el 61 por los mineros asturianos tras lo que, ya en su celda de la DGS, encarada con el famoso agente conocido cómo Billy el Niño, tuvo la ingeniosa ocurrencia de agradecerle las detenciones, “éramos bastantes, pero ahora la prensa internacional multiplicará el número”, a lo que el policía, sanguinario pero no tonto, tuvo que asentir.

No vino Mary a Munich a “contubernear”, sí Fernando al que recibimos en la capital bávara con júbilo tras su común aventura pirenaica con Ridruejo, Carvajal y Vidal Beneyto. Y nuevo exilio al marido, mientras Mary en Madrid se volcaba en las familias de  expulsados y confinados. Una Mary que, otra vez en las puertas de la DGS en el 75 dónde Fernando y 18 más estábamos detenidos con motivo del proceso de Burgos (Billy el Niño:”¡19, abogaditos teníais que ser!”),  se encaró a los policías haciéndoles ver, ley franquista en la mano, que por debajo de 20 nuestra reunión de la Avenida del Mediterráneo era legal, pero esta vez Billy no la secundó.

       

Ya en la Democracia, Fernando designado en 1.983 Embajador ante el Consejo de Europa, he ahí una Mary motivada al máximo, políglota, sociable, que hizo de la residencia oficial en Estrasburgo un centro de encuentro no sólo político, también cultural, inclusive científico (no olvidemos que el C. de E. comprende este sector). Inolvidable la acogida que los europarlamentarios españoles recibíamos mensualmente en esa casa, comprendida la recepción prenavideña en la que las fabes cocinadas por un matrimonio asturiano no eran capítulo menor.

De nuevo en España, la actividad de esa gran lectora y escritora no cesa, y su adscripción a la religión budista refuerza su inquietud espiritual, a la par que sirve de ayuda a los centros españoles de reflexión, de defensa en lo justo de las reivindicaciones tibetanas, de  sosiego en la honda pena tras los fallecimientos de su hija Patricia, monja de esa religión, y  del marido a que estuvo unida por más de 60 años.

Enferma en estos últimos, Mary no ha dejado de comunicarse con los amigos, de hacerse leer todo, desde los clásicos a la prensa cotidiana; y día a día ha dictado unos textos cuya recopilación y posterior publicación esperamos que su hija la Embajadora de la Unión Europea en Túnez, Laura Baeza Giralt, lleve pronto a cabo.
A Laura, al nieto Ricardo, al yerno Janis  Sakellariou, nuestro sentimiento y un abrazo.
               

Madrid, diciembre 2012.

Firmado: Carlos Mª BRÚ PURÓN, con DNI 26.120-S

 

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