“…vamos a por él” (Por Luis Chamarro)

Hace una semana, el jueves uno, sonó el teléfono a media mañana. Una voz femenina al otro lado respondió al requerimiento que se hizo al descolgar por mi esposa y compañera. La interlocutora equivocó mi apellido inicialmente. Luego atinó cuando replicó y afirmó por dos veces: “no es cosa de broma, que es muy serio y que vamos a por él”.  De haberlo hecho en ese momento me hubieran encontrado en la ducha, lugar donde escuche el relato de lo ocurrido cuando mi esposa acudió a informarme.

El trámite a seguir era evidente, acudir al cuartel de la Guardia Civil de Valdemorillo a presentar la correspondiente denuncia. Así lo hice, como recabar algunos consejos legales y anímicos. Pese a todo espero poder seguir confiando en la acción de la justicia y de sus instrumentos para resolver cualquier incidente, como este. Bien es cierto que los años nos han dejado algunas enseñanzas como es de tomar otro tipo de iniciativas, ajustadas, con finalidad preventiva y capacidad anticipadora frente a potenciales agresiones. Por si acaso.
Pasados estos días, reposado el inicial ánimo, he coincidido con aquellos con los que comparto actividades cual puede el origen de esta actuación que atenta objetivamente contra el derecho de mi familia al sosiego y a la tranquilidad personal en el normal desarrollo de nuestra  vida.

Dicen los expertos que la amenaza, desde el punto de vista penal, significa el anuncio en hechos o expresiones de causar a otro un mal, bien en su persona, en hora o en su patrimonio. La forma, el tono y el contenido de lo trasladado en la llamada evidencian premeditación. No se cuanto de posible podrá ser que tal intención se lleva a cabo en un futuro, pero ya considero que se ha lesionado nuestra integridad familiar, el derecho a nuestra salud social, síquica o física, llegado el caso. Eso de forma injusta, pues la actuación telefónica trata de amedrentar el ánimo y paralizar la normal existencia, el desarrollo de nuestras actividades personales, profesionales o familiares, pudiendo perseguir igualmente una meno capacidad de respuesta en sus intenciones finales de llevarse a cabo. Sin embargo, nuestras posibilidades para afrontar el día a día es suficiente como para responder en estas circunstancias con tranquilidad y firmeza. En los veintidós años que llevamos viviendo en Valdemorillo ya hemos conocido otros intentos parecidos o peores. Ahí están las agendas, los datos y los resultados.

A quién corresponda.

LCH

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s