Festejos nacionales (Por Luis Chamarro)

Durante años hemos asistido algunos vecinos a la invitación que la Guardia Civil lleva a cabo en su cuartel, aquí como en otros lugares, con motivo de la celebración de su patrona. Hemos asistido y asistiremos pese a la distancia que puede haber entre lo que uno piensa respecto de  la identificación de un cuerpo de la administración del Estado con creencias o sentimientos religiosos.  Igualmente, pese a considerar que hace mucho tenía que haberse procedido a la desmilitarización de este cuerpo, por coherencia con los servicios que presta y  con su propia denominación de civil.  Sin embargo, esta es cuestión larga de argumentar y de otro momento.

El pasado doce de octubre acompañamos a mis suegros al acto religioso de las doce de la mañana, sus mermadas posibilidades físicas hacen que cualquiera de sus desplazamientos requiera de acompañamiento.  Lo importante era que ellos estuvieran contentos, que pudieran celebrar a su manera este día que familiarmente tuvo otra trascendencia.  Una vez fuera de la Iglesia volví a toparme con el homenaje en forma de peana y cruz que allí sigue recordando a los “Caídos por Dios y por España”.  No era la primera vez que reparaba en esta incongruencia moral y estética. Si la primera que lo hacía rodeado de asistentes a un evento de las características del allí celebrado. En toda ocasión  he pensado que ya sería hora que los responsables de la parroquia tuvieran el coraje y la coherencia de quitar de ese recinto tal monumento y de trasladarlo al cementerio municipal,  donde los  homenajeados sobre la piedra pudieran ser recordados por sus familiares  o amigos sin lugar a otras interpretaciones o intenciones.

De la iglesia seguimos hacia el cuartel de Valdemorillo, en el que el protocolo volvía a mezclar creencias religiosas  y servicio al Estado de la nación. Oraciones y ofrendas. También reconocimientos profesionales.  Y cada cual pensó en los muertos que les son cercanos: el guardia ahogado en un intento de salvamento, el desahuciado que se tira por la ventana, el enfermo que muere por no poderse pagar las medicinas, el sudafricano ahogado a veinte metros de la playa,……….

Y en primera fila los vivos  representantes del descastado gobierno local, los que hacen de todo un festejo, sobre todo cuando pillan la pasta a final de mes.

LCH

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