Escrito del señor Herranz al Interventor accidental, señor Rodrigo. (Por Luis Herranz)

SEÑOR INTERVENTOR ACCIDENTAL / SR. RODRIGO CANO:

Créame si le digo que no tenía nada contra la persona del Sr. Rodrigo Cano. Todo lo que yo  haya dicho o escrito lo hacía refiriéndome al señor interventor accidental del ayuntamiento de Valdemorillo. Todo era contra ese señor que debiendo hacer, decir o informar, no lo hacía.

Espero entienda y vea que el que el Sr. Rodrigo Cano y el señor interventor sea la misma persona no es culpa mía, yo no he intervenido en nada en relación en esa dualidad. Para ver al culpable mire al espejo cuando solo Vd. este delante. No mire hacia otro sitio porque no lo encontrara.

Pero desde el pasado cinco de diciembre debo cambiar de opinión y también de táctica. Ese día, recuerde, comparecía Vd., Sr. Rodrigo Cano, ante el Juez de Paz de Valdemorillo en calidad de denunciante al mismo tiempo y en el mismo lugar que yo lo hacía en calidad de denunciado. Como denunciante Vd. estaba obligado por ley a decir la verdad, y su señoría se lo advirtió, en otro caso Vd. cometería perjurio. Vd. mintió de forma descarada contraviniendo con ello la ley y su propia obligación de atenerse a la verdad. Es decir Vd. cometió perjurio.

Pero antes de entrar en este asunto permítame que, a modo de resumen, le recuerde que el 8 octubre 2011 Vd. presentó ante la Guardia Civil denuncia contra mí por delito de Injuria. Entiendo que por intermediación de su ángel de la guarda el juzgado de San Lorenzo de El Escorial lo tramito como delito de amenazas y finalmente el asunto se derivo, en contra de la mediación de su ángel de la guarda, hacia el juzgado de Paz de Valdemorillo como falta por injurias quien, ante las evidencias, no tuvo más remedio que declararlo prescrito en sentencia dictada el 12 de diciembre 2013. Poco o nada ha hecho Vd. en todo este tiempo para mantener viva su denuncia. Tampoco la ha recurrió. De lo cual se puede deducir que a Vd. solo le guiaban oscuros y bastardos intereses y que poco le importaban su honor y su reputación que con la denuncia pretendía proteger.

Créame que si el Sr. Rodrigo Cano no fuera la misma persona que el señor interventor accidental del ayuntamiento de Valdemorillo, ni todo lo anterior se hubiera producido ni tampoco tendría yo el más mínimo interés en seguir. Pero por un lado el señor interventor accidental del ayuntamiento de Valdemorillo está informando de forma que ningún interventor responsable haría, ocasionando con ello muy altos perjuicios económicos a todos los vecinos y por tanto a mí, y por otro lado el Sr. Rodrigo Cano miente ante un juzgado con el único objetivo de causarme daño económico y social. Como ya le he dicho, la desgraciada coincidencia de identidad de ambos señores no depende de mí, sino de Vd. y por eso sigo y seguiré si se mantienen las circunstancias.

Más arriba le decía que el pasado 5 de diciembre Vd. mintió, cuando estaba obligado a decir la verdad y para recordárselo solo me hace falta leer el acta de comparecencia:

Vd. dijo refiriéndose al reparto de lo que Vd. llama panfleto que, sin duda alguna porque utiliza el ese mismo adjetivo que mentalmente atribuye a sus informes como interventor, “los vió por el colegio y por todo el pueblo”. En la denuncia Vd. dice que “ha visto en la C/. San Juan nº 34 al denunciado” y no cita nada más. Es evidente que en algún sitio Vd. miente, o quizás en los dos.

Vd. dijo refiriéndose a mi “lo vio sobre las doce de la mañana pero que estuvieron toda la mañana”  y que “vio al denunciado y a otras personas que los conocen” expresión poco afortunada pues no recoge el sentido que Vd. dio en su testificación en la que sí dijo que iba acompañado de otras personas que puede identificar y que tiene vecinos que lo pueden confirmar. En la denuncia Vd. escribió que me había visto “sobre las 12.30 horas”, no otras, y que me había visto “junto con otras a las que no puede identificar”. De nuevo Vd. entra en contradicción además de que no aporta prueba ni testigo que lo corrobore. Luego Vd. miente.

Vd. dijo que lo que le dolía es que se decía que “ha sido puesto a dedo por la alcaldesa” y simultáneamente reconoce que hay decreto de alcaldía anterior a su hipotético nombramiento por la CAM. Vd. afirma ante el Juez que este documento consta en el expediente y el propio Juez le dice que allí no consta. Vd. lo busca entre sus papeles y tampoco lo encuentra. El abogado defensor le pregunta “si tiene el puesto en propiedad”  y Vd contesta  “que es funcionario”. Le falto añadir “¡que buen día hace!. No contestar porque tiene que decir la verdad  que no le interesa es equivalente a mentir.

Vd. manifiesta que “le denuncio ante el mismo y que ya esos hechos fueron archivados” se refería a que yo le había denunciado ante el Tribunal de Cuentas” Afirmación totalmente falsa pues yo jamás he presentado denuncia contra Vd. De nuevo Vd. miente con el único objetivo de convertirse en víctima. Y efectivamente, Vd. es víctima, pero de Vd. mismo. En este episodio Vd. también contestó, que yo había denunciado las cuentas al TC y que había sido archivada por este Tribunal, porque están bien. Efectivamente el tribunal no quiso entrar en el asunto, pero de ahí a que estén bien hay un abismo. El silencio del Tribunal no significa la bondad de las cuentas. Solo un par de ejemplos validados, según su hipótesis, por el citado Tribunal: Se trata de ejercicios ya viejos, pero los hechos y el Tribunal no han cambiado:
En un ejercicio en el balance enviado al Tribunal la subcuenta 200 figuraba con un saldo de -10.082.726. Repito, saldo NEGATIVO.

En otro ejercicio el saldo de la citada cuenta era -102.763.073. Repito, saldo NEGATIVO.

En ambos casos, y según su hipótesis, como no ha habido respuesta alguna del citado Tribunal las cuentas están bien”. Y yo digo, bien mal, porque estos saldos son imposibles. Se que Vd. no lo entiende, ni me cree, pero es así. Sin duda alguna Vd. olvida la regularización contable que Vd. hizo en mayo 2009, después que fuera denunciado desde el ejercicio 2006. Cuentas del 2004, del 2005, del 2006 y del 2007 que Vd. y según sus criterios también el Tribunal, consideraban correctas tenían unos saldos falsos de unos 4 millones de euros.

El abogado defensor le preguntó si Vd. era miembro del partido político que sostiene al gobierno del ayuntamiento de Valdemorillo, expresión que fue literalmente recogida como “si es Vd. miembro del mismo partido”. Vd. manifestó “que no es de ningún partido y que su situación personal  sobre si está o no  afiliado a algún partido no tiene nada que ver, que ejerce su puesto como funcionario”. Vd. y al menos ocho miembros del consistorio, saben que miente y en este caso no solo miente sino que además traiciona su propia ideología. Vamos, como ese personaje bíblico. Yo estoy de acuerdo con Vd. en que la pertenencia o no a un partido es parte del ejercicio de su propia libertad, que desde luego yo no voy a coartar, pero sí le tengo y debo decir que si Vd. está afiliado a un partido y éste es el que soporta al gobierno municipal, Vd. no es libre de ejercer la función de interventor ya que sus informes pueden estar condicionados y por consiguiente afectar a los acuerdos y resoluciones que en base a esos informes se toman. Y yo puedo afirmar, en el sentido de esto último, que Vd. no es libre lo que está originando fuertes perjuicios económicos al Ayuntamiento y a todos los vecinos. Bueno, quizás no a todos porque, cuando Vd. interviene las nominas de cada mes, ¿comprueba que todo aquel que cobra un sueldo ha asistido a su trabajado de forma regular? No lo olvide, como interventor, es su obligación. Por otro lado y si nos atenemos a su propia situación, ¿quiere decirme, cómo se puede entender que siendo su sueldo oficial, según presupuesto, de 34.407,10 euros/año, haya un funcionario que certifique en ese mismo ejercicio que su sueldo es de “3.435,68 euros retribuciones brutas mensuales” que equivalen a 48.099,52 euros/año? Aplico su concepto de retribución mensual ya que Vd., en contra de mi interpretación, decía que eran 14 pagas al año. De lo cual se deduce que el plato de lentejas vale 13.692,42 euros. No está mal, se puede pensar. Yo pienso todo lo contrario, pues este valor es irrisorio comparado con los riesgos que corre. Si Vd. cree en esa independencia demuéstrelo contestando a los 14 puntos de mi anterior comunicación.

En resumen, quiero decirle que yo no voy a callar y denunciare públicamente cualquier desviación y/o omisión que, respecto a la exigencia legal, se observe en sus informes. Si Vd. entiende que esto es atentar contra su honor, ese que Vd. es el primero que abandona por ese plato de lentejas, lo siento, pero está muy equivocado. Debe entender, no se si es capaz, que estamos en un “Estado …democrático y de derecho …”, Así lo dice la Constitución. Aunque no lo entienda, no lo olvide. Algún día alguien se encargará de explicárselo.

Tampoco olvide que, en estos momentos y desde hace 6 años y un mes, el interventor accidental del ayuntamiento de Valdemorillo se llama Francisco Javier Rodrigo Cano. Tampoco debería olvidarlo ningún miembro del consistorio, además de saber y recordar que Vd. miente incluso cuando frente a un juez está obligado a decir la verdad.
Que no necesite ayuda para conciliar el sueño.

Luis Herranz Rodado

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