El Rio Perales, por Enrique Suja.

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El rio Perales constituye el límite entre Valdemorillo y Navalagamella desde antes del año 1136, como se desprende de los documentos segovianos sobre el repoblarniento al sur de la sierra de Guadarrama (1), donde la propia autora opina que “solo los quiñones del sur estaban previamente  poblados”.   Mana  de  la  vertiente  oriental  del  Serrejón  de Las  Machotas,  a  1105 metros de altitud y desemboca en el rio Alberche a la altura de la Aldea del Fresno, recorriendo 35 k. Este corto caudal de invierno se encuentra colmado de restos de la presencia del hombre desde tiempos prehistóricos, el mismo acontecer que sucede en el rio Aulencia.

Apenas naciendo, entre los arroyos Perales y Fuentevieja, se han encontrado diversas puntas de lanza realizadas en cobre y algunas piezas de sílex percutido pertenecientes a un periodo neolítico y algunas monedas romanas, Al poco de salir del cañón granítico llamado Valdeinfiemo el rio es atravesado por el camino de Aníbal mediante un puente de medio punto, del que se discute su ascendencia, este camino llamado por los romanos Karthagine Spartaria, fue balizado por los griegos en el siglo V a.c. para el comercio del estaño y pudiera ser el camino más antiguo de España (2). Al llegar al llano el rio reconoce la silueta de un castro celtibero y, mientras riega los cultivos, es acompañado por un tramo de vía romana hasta una villae que se deja reflejar en sus aguas, en este lugar aparecieron dos lapidas funerarias romanas que se conservan en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, pocos Km después, surte de agua a unos batanes con el arroyo de Santibáñez, que fueron de San Lorenzo el Real en el siglo XVI situados en la actual finca “Molinillos”, Dª Consuelo Correcher cita la existencia de una explotación lanera además de los batanes, ya muy cerca de su muerte bordea una necrópolis visigoda, tal vez la Vico Cuminario.

En su origen nace en las casas de Peralejo como arroyo de los perales de los conejeros formando un humeral y un pastizal que conserva el topónimo de Majadillas y ha servido de descansadero de ganado durante mucho tiempo, lo cruza, empedrado, el cordel de Fuentevieja que es el enlace entre un ramal de la Cañada Real Leonesa, que viene de Navalagamella y la Cañada Real Segoviana, ahora bajo el embalse de Valmayor, una zona de intenso trasiego ganadero y lanar a juzgar por el elevado número de maravedís encontrados en el lugar, en este negocio bien podrían haber estado involucrados los hidalgos del Val de Morillo que llegaron desde Segovia.

Cuando las acciones de protesta de los comuneros se extendieron por el sur de la sierra, en Valdemorillo, hacia 1480, hubo una revuelta similar, principalmente cuando parte de las tierras del término fueron cedidas a la familia Cabrera por la reina Isabel de Castilla, cortando el camino vertebrador de la zona, que fue vía romana, este levantamiento termino con el asalto a los castillos de Chinchón y Odón, (3 ), el conde de Chinchón puso pleito a la ciudad de Segovia por ello en 1522, tras un largo proceso termino perdiendo Segovia siendo condenada a indemnizar al conde y varios vecinos de Valdemorillo tuvieron multas de 500 maravedís (4 ).

El otro arroyo principal que forma el nacimiento del rio se dice de Fuentevieja y se junta con el arroyo conejero en el lugar de los barrancos, donde brotan las aguas radiactivas, cuenta con tres pontones de buena factura para cruzar su tímido cauce. El topónimo Fuentevieja señala un antiguo palacio perteneciente a la nobleza a principios del siglo XIX, aquí acudía a cazar el rey Femando VII y se cuenta la anécdota de un accidente del carruaje real al regresar a Madrid después de la cacería (5). Aquí se encuentra el primer pontón.

El segundo pontón se encuentra situado en el antiguo camino de Madrid a Robledo de Chavela, en el siglo XV y XVI fue muy transitado a causa del comercio de carbón de encina que se vendía en la capital, en 1499 la ciudad de Madrid exige a Robledo y a Valdemorillo cierta cantidad de dinero para reparar la puente de La Segoviana que había sufrido mucho con las avenidas del rio Manzanares en ese año (6). En algún momento de la historia de este camino se han colocado, en la margen derecha, dos mojones de granito que impiden el paso de carruajes.

El tercero de los pontones es tan modesto como el caudal del arroyo, se encuentra situado entre la casa alta de Valquemado y la casa de Los Barrancos.

La existencia de un manantial de aguas radiactivas que brota en rocas graníticas resulta ser otra de las “curiosidades” que esconde el rico término municipal de Valdemorillo, ya era conocido en 1853, cuando el benefactor del pueblo D. Pedro Mª Rubio publica un tratado sobre las aguas minerales en España que incluye este importante manantial (7 ), en 1906 están consideradas las segundas después de Alemania, la facies química de estas aguas es: bicarbonatada sódica destacando la presencia de fluoruros de hasta 18,8 mg / litro. En 1923, Díaz de Rada registro 218 .  Ci  / Litro, también se pensó industrializar el agua y después de unas obras de captación, se incremento aún más la radioactividad de las mismas, (Pérez Rigodón, 1970).

A partir de este manantial el agua se encauza violenta en un cañón granítico que es reseñado en El Libro de las Monterías de Alfonso XI (1312), se le llama arroyo de Valdeinfiemo y dice que es un buen monte para el oso en invierno (8), otra de las especies extinta de la zona.

A la salida del cañón comienza la “zona industrial”, desde aquí hasta que las aguas se amansan en los llanos de quijoma el rio se convierte en el motor de seis molinos harineros, todos son similares, con estructura de cubo y han estado en uso desde el siglo XVI.

El más septentrional se encuentra situado a la salida del cañón en la margen derecha, allí donde el camino de Fresnedillas cruza el rio mediante un pontón de maderos. Se trata de un molino de cubo de construcción troncocónica realizado con piedras de mediano tamaño de careo natural unidas con mortero de cal hidráulica, que se eleva hasta los cinco metros de altura, la parte interior del depósito, de 2.50 metros de diámetro, se encuentra revestida con baldosas de granito de buena labra, el agua es reconducida al depósito desde el cauce del rio mediante un caz, un canal construido para este menester, de dimensiones condicionadas por la topografía del lugar.El agua salía a presión por el ” saltillo”, una boca abierta en el borde inferior, haciendo girar una turbina o rodezno, una rueda con paletas de metal que impulsaba el eje de la piedra de moler situada sobre la misma. El agua es devuelta al rio mediante el ” socaz “que en este caso está cubierto con grandes losas monolíticas de granito.

Es posible que perteneciera a Dª María de Aguilar en 1752, en el año 1836 es comprado por un tal Pocorull, amigo de D. Juan Falco (9), de este momento parecen ser las restauraciones realizadas con ladrillo macizo en el edificio y principalmente en el caz. Se le conoce como “molino alto”, “molino del hoyo” o del descansadero, como referencia a la explanada junto al pontón (10) y molino del cirujano en 1887.

El segundo molino se encuentra situado trescientos metros aguas abajo, es llamado de Baltasar o de la Hondilla, su construcción es mas tosca que el anterior pero eleva el depósito hasta los seis metros, el interior de 2,50 m. de diámetro, se encuentra igualmente revestido con baldosas de granito, es de destacar la espléndida factura del saltillo volado y reseñar las diferentes marcas existentes en las rocas de granito del lugar, como dos juegos de “tres en raya” y el epígrafe católico.

El tercer molino harinero que abastece el río también se encuentra situado en su margen derecha, en la recula de la pequeña presa de la urbanización “Cerro Alarcón” a 100 metros norte de la tubería del canal de Isabel II, es el más pequeño y de peor construcción de todos, de tal manera, que el abandono, la ruina y la vegetación le han hecho invisible por largo tiempo, el caz, de corto recorrido, se abastece de una pequeña represa y conduce el agua hasta un deposito construido con material granítico de la zona trabado con cal de cuatro metros de altura, las paredes son ataludadas en el lado del río y el interior, con un diámetro de 2 m. de diámetro, se encuentra revestido de baldosas de granito. El socaz esta realizado mediante una bóveda de cañón de dos metros de altura que se encuentra desplomada, sobre el socaz se encontraría un obrador de pequeñas dimensiones (5.50 x 4.50) con espacio para una sola muela.

El cuarto molino se encuentra situado aguas debajo de la presa del cerro Alarcón, en la margen izquierda del río, conocido como molino Serrano, (Juan Serrano y Nicolás  Hemández, Valdemorillo 1752). Molino de Antonio Lafuente (cartografía del ejercito, 1.877) Es  el  molino más interesante y espectacular del río, presenta  un alto caz  ataludado  de mampostería  asentada en seco, con el canal de sillería, que termina en un gran depósito cilíndrico, la cara  interior revestida de baldosas de granito y la exterior de mampuestos, exceptuando el pequeño  peto superior y el aliviadero lateral que están construidos con ladrillos macizos. Este depósito esta reforzado por dos contrafuertes dispuestos en ángulo recto que se prolongan para terminar formando el obrador, que es una construcción rectangular con la puerta y  las  ventanas  enmarcadas en granito (11). Bajo la misma se extiende el túnel del socaz,  formado  por  una bóveda de sillería de medio punto, es de destacar el saltillo volado excavado en una pieza monolítica de granito que se cierra con una losa superior del mismo material, por su aspecto se deduce su gran antigüedad, siendo identificado  por Gregario  de Andrés  como  el molino  citado en El Libro de Las Monterías de Alfonso XI.

El quinto molino se sitúa a 700 metro aguas abajo del anterior, en las cercanías del antiguo puente y presenta características similares con él, como su gran envergadura, el socaz con bóveda de cañón abierto al exterior con el saltillo monolítico, destaca su larguísimo caz, con numerosos quiebros y aliviaderos que lleva las aguas a un deposito troncocónico de mampostería. Adosado a este se encuentra el edificio del obrador con planta en L. En el lugar existe una gran roca con una parrilla labrada que alude a su propietario y es conocido en la zona como el “molino parra”, de acuerdo con las Respuestas de Lorenzana de 1782, este molino puede identificarse con el que era “propio del Real Sitio”, según el Catastro de Ensenada, de treinta años antes, pertenecía al Real Monasterio, rentándole 500 reales al año.

El sexto y último de los molinos harineros se encuentra situado donde el río comienza a remansarsey es el único que cuenta con dos muelas, a causa de la topografía del lugar, se ha construido un largo caz de mampostería que suministra el agua a dos depósitos, el obrador es de planta rectangular realizado con paredes de cal y canto, el socaz esta realizado con ladrillo macizo formando un arco de medio punto, este molino fue remodelado y puesto en funcionamiento durante la guerra civil para el abastecimiento de pan a la población de modo que su parecido con el original depende de la imaginación del espectador. Nombrado como molino de Juan Cristóbal en el amojonamiento de Felipe IV (1.628), En el año 1.634 esta arrendado por los vecinos de Quijoma al dueño de Brunete por un periodo de tres años y por un total de 210 fanegas de trigo mas 15 de prometido, Según el Catastro de Ensenada (1.752) el molino pertenece a Isidoro Femández Molinillo, vecino de Brunete y se lo tiene arrendado a Juan Serrano vecino de Valdemorillo por 2.500 reales al año, muele con dos muelas cinco meses al año que le producen 5.000 reales. Gracias a la presencia del doble depósito lo podemos identificar con el de D. Joachin Thomas de Sara citado en el Catastro de Ensenada, “Tenía dos piedras moliendo, una seis meses y otra algunas veces en dicho tiempo”, rinde a su propietario 2.21O reales en que van considerados 1.640 reales del molinero. A falta de comprobar el amojonamiento de 1.306, la referencia más antigua a algunos de estos molinos se encuentra en el Libro de las Monterías donde se sitúan varias vocerías, “desde el molino a Nava la Gamella” etc.

La descripción más completa del funcionamiento de los mismos se encuentra en el citado Catastro de Ensenada donde se relacionan “seis molinos harineros de cubo a la orilla del rio llamado Peralejos, cinco de una piedra y solo uno de dos piedras”. Por los contratos de arrendamiento sabemos que cuatro de ellos dejan su explotación en manos de un molinero, uno es propiedad del Real Sitio y el de Gregorio Collado Mayor que sirve su molino “por sí”, obteniendo unos ingresos de 1.220 reales al año. Estos molineros solo trabajan la mitad del año, según las respuestas de Lorenzana, el rio solamente tiene caudal en invierno, “quedándosetan aniquilado en verano” que no se podía moler.

FUENTES

1.- María Asenjo González, Ocupación de la transierra Segoviana, copia 1787, A.H.N. Se trata de un documento de 1302, copia de otro de 1208, copia del original de 1136.

2.- Beato Fidel Fuidio, Carpetania Romana, Ed. Reus, Madrid 193

3.- Josep Pérez, La Revolución de las Comunidades de Castilla 1520-1521,Siglo XI ed. M. 1985 4.- Archivo Municipal de Segovia

5.- Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales

6.- Archivo de Salamanca, Concejo de Castilla, procesos, pleitos y expedientes, legajo nº 2917 7.- Excmo Sr D. Pedro Mª Rubio, Tratado Completo de las Fuentes Minerales, Madrid 1853 8.- Gregorio de Andrés, Las Cacerías en Madrid, AIEM tomo XV, Madrid 1978

9.- Sierra y Tuda, Las Lozas de Valdemorillo, CAM 1996 10.- Cartografía del Ejército 1877

11.- Arquitectura y Desarrollo Urbano tomo VII, CAM 1999

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